Un Cid de leyenda (o leyendas)

21-02-2020
Las leyendas ya están disponibles en la página web del Camino del Cid (Foto: Asoc. Mío Cid)


Patricia Ansótegui


El director de cine Anthony Mann decidió hace más de medio siglo mostrar a un erguido Chartlon Heston cabalgando inerte sobre Babieca para narrar la victoria póstuma del Cid, en definitiva aquel relato que cuenta que el Cid ganó una batalla después de muerto. La duda que origina esta escena es si el director llevó a la gran pantalla la leyenda o si la película El Cid la popularizó de tal forma que logró convertirla en una de las más conocidas en todo el mundo por el gran público (hasta la mismísima Sara Montiel la consideraba irrefutable). Sea como fuere, lo que parece claro es que algunos de los relatos protagonizados por el Cid han contribuido activamente a la pervivencia del mito. 

 

Chartlon Heston logró inmortalizar la figura de Rodrigo Díaz de VivarChartlon Heston logró inmortalizar la figura de Rodrigo Díaz de Vivar


Aunque la película de Mann se estrenó en 1961, la fábrica de leyendas sobre el Cid es muy antigua. Basta con remitirse a la Leyenda de Cardeña, a las Mocedades de Rodrigo o a los romances para comprender que algunos de estos relatos llevan transmitiéndose siglos. Muchos de ellos han subsistido porque alguien se ha encargado de contarlos. Sin embargo, se corre el riesgo de perderlos bien por las actuales formas de entretenimiento (internet, televisión…), bien porque todas aquellas personas que guardaban este legado han muerto y, con ello, se ha perdido el patrimonio que guardaban en su memoria.

Este fue uno de los motivos que llevaron al Consorcio Camino del Cid a emprender un proyecto que permitiera mantener, conservar y transmitir este legado y qué mejor que contar con Alberto Montaner, catedrático de la Universidad de Zaragoza, el mayor experto que existe a nivel mundial en el Cantar de mio Cid y coordinador del Proyecto de Investigación "Formas de la Épica Hispánica: tradiciones y contextos históricos", para llevarlo a cabo. Su apoyo y supervisión han sido clave para esta primera fase del proyecto que ha permitido recopilar cerca de 60 leyendas asociadas a las provincias que integran el Camino del Cid. Sin embargo aún queda mucho trabajo por hacer, tanto para recopilar nuevos relatos como para su oportuno análisis. En este sentido, Alberto Montaner señala que, salvo las leyendas burgalesas estudiadas por José Manuel Pedrosa, Elías Rubio y César Palacios, y algunas de las aragonesas, de las que se ocuparon en su día Agustín Ubieto y el propio Montaner “la inmensa mayoría están aún en barbecho”.

Por  el momento, esta primera compilación de leyendas está disponible en la página web del Camino del Cid y georreferenciadas en el Visor Cartográfico (se puede acceder seleccionando la casilla "HIto Cidiano"). Buena parte de ellas han sido proporcionadas por particulares, instituciones y asociaciones convirtiéndose así en un proyecto colectivo y con un interés común: preservar y difundir las leyendas relacionadas con el Cid. 

Manuscrito de Las Mocedades del CidManuscrito de Las Mocedades del Cid


Uno de estos colectivos ha sido la Asociación Ego Ruderico de Burgos. Entre sus objetivos se encuentra recopilar y difundir aquellos aspectos menos conocidos del Cid “rastrear en archivos y bibliotecas es una de nuestras aficiones y labores habituales”, señala uno de sus miembros José Luis Fernández que subraya que “recopilar y publicar las tradiciones es básico para evitar su pérdida”

Precisamente la tradición asociada al Solar del Cid de Burgos, que ubica en este lugar una o varias propiedades de Rodrigo, propició que se llevaran a cabo una serie de estudios y excavaciones auspiciados por la asociación “esa leyenda fue el germen de nuestra curiosidad”, matiza Fernández quien lamenta que haya relatos que, en muchos lugares, sólo los conozca la gente mayor. Con esta idea coincide Alberto Arribas, santero de la ermita de San Saturio de Soria, autor de varios libros, investigador del patrimonio histórico y artístico soriano y que ha colaborado en el proyecto proporcionando numerosos relatos cidianos asociados a su provincia “la tradición oral desaparece cada día. Cada vez que muere el último habitante de un pueblo, lo que en Soria pasa muy a menudo, más que una persona, muere toda la memoria de ese pueblo”. En este sentido, el escritor, historiador y Cronista Provincial de Guadalajara, Antonio Herrera Casado considera fundamental preservar las leyendas “hay que acudir a quienes aún las conocen y grabar sus manifestaciones, recogerlas por escrito, estudiarlas, guardarlas, custodiarlas y reproducirlas en formatos actuales”.
Por este motivo, el hecho de que las leyendas estén disponibles en edición digital es, para Alfonso Boix, doctor en filología española especializado en el Cantar de mio Cid “una oportunidad increíble”. En su opinión,  emplear este formato “permitirá a cualquier persona acceder no solo a las leyendas de su tierra, sino también curiosear y descubrir el riquísimo patrimonio oral del Camino del Cid”.

 

El doctor en Filología Alfonso Boix revisando la edición digital del Cantar de mio CidEl doctor en Filología Alfonso Boix revisando la edición digital del Cantar de mio Cid

 


El largo recorrido de Babieca 

Si hay una leyenda en sí misma es Babieca, el famoso caballo del Cid. Curiosamente su huella está grabada en buena parte de los territorios que atraviesa el Camino del Cid. Es interesante oír prácticamente el mismo relato en pueblos geográficamente distantes entre sí como Basconcillos del Tozo (Burgos), Hinojosa (Guadalajara), La Iglesuela del Cid (Teruel) o Petrer (Alicante), por reseñar sólo algunos. Parece que el Cid se valía de su fiel compañero para huir del enemigo. El equino, animado por su dueño e incluso con el apoyo del Apóstol Santiago, lograba dar un salto de enorme magnitud – en algunos casos se habla de hasta 7 kilómetros – para favorecer la huída. Ahora su huella, según la tradición, aún se conserva grabada en varias de las rocas que el viajero encontrará en su recorrido por la ruta.

Para Alberto Montaner, el hecho de que se cuente prácticamente la misma leyenda en diversas localizaciones responde a que este tipo de relatos tienden a sujetarse a patrones constructivos bastante semejantes. Usan personajes similares (los tipos o arquetipos), que realizan acciones muy parecidas (los motivos narrativos) que forman secuencias muy similares (los argumentos recurrentes). “Gracias a eso, precisamente, entroncan con las inquietudes, expectativas y emociones que forman parte del acervo colectivo, de nuestra común herencia cultural, y siguen tocando algunas de la fibras más hondas del ser humano”, sostiene el catedrático y coordinador del proyecto. 

La huella de Babieca impresa en la roca, en La Iglesuela del Cid (Teruel) (Foto: Oficina de Turismo de La Iglesuela del Cid)La huella de Babieca impresa en la roca, en La Iglesuela del Cid (Teruel) (Foto: Oficina de Turismo de La Iglesuela del Cid)

 

El Cid Vs. Hulk

Además del sobrenombre de “Campeador”, al Cid le han acompañado otros apelativos que, casi a modo de eslogan o reclamo publicitario, han querido poner en valor el aspecto legendario del personaje. Esto lleva a plantearse, ¿qué tiene el Cid que no tengan otros?.
Para Alberto Montaner se trata de la pregunta del millón. ¿Por qué el Cid? “No es fácil saberlo, aunque podemos atisbar algunas razones. Sus coetáneos, como nos testimonia el autor andalusí Ibn Bassam, ya lo consideraban un portento. El hecho de que un personaje que no era ni rey ni príncipe conquistase una de las ciudades emblemáticas de Alandalús, como era Valencia, dejó impresionado a todo el mundo. A mediados del siglo XII en Castilla y León ya se cantaba o contaba “que nunca fue vencido por sus enemigos”. Pero precisamente por no ser un alto dignatario, sino un guerrero caído en desgracia, además de admirable, el Cid resultaba cercano”. Algo que reconoce el soriano Alberto Arribas “cuando yo era un niño, hace unos cuarenta años, el Cid era una especie de ídolo mitológico de andar por casa pero mucho más cercano y real que otros mitos clásicos porque su historia es la nuestra”. Por su parte, Alfonso Boix responde a este interrogante planteando otro “¿No sería increíble, hoy, que Hulk o Iron Man fuesen reales? Pues aquí tenemos a un súper héroe de la Edad Media que existió realmente. ¿Cuántas películas de hoy en día no narran esta misma historia?”, se plantea Boix quien añade “las mejores película no están en Hollywood: hace casi mil años, un hombre escribió un guión más grande que sí mismo, y se convirtió en leyenda, la misma que este excepcional proyecto va a preservar”.

Lo cierto es que este proyecto no tiene precedentes en España, que aún le queda mucho recorrido, que todavía está abierto a la participación de todas aquellas instituciones o particulares que quieran hacer su aportación y que va a permitir seguir poniendo en valor la universalidad de uno de los mitos más importantes de nuestra historia: el Cid Campeador.

Accede desde aquí al Proyecto de Investigación sobre Tradiciones Cidianas.