5 razones económicas de peso para defender e impulsar el cicloturismo y los viajes en bicicleta

06-06-2014
 
Alberto Luque Cortina
 
Cada vez son más los cicloturistas que recorren el Camino del Cid. Curiosamente, y al hilo de este incremento, en las últimas ruedas de prensa y entrevistas que hemos hecho nos han lanzado varias veces la misma pregunta, aunque con diferentes palabras: "¿Es posible que la crisis económica esté en el origen de ese incremento de viajeros en bici? Como la gente ya no puede viajar al extranjero, necesita encontrar destinos aquí más baratos... En consecuencia, ¿es posible que estemos incentivando un turismo de segunda división?". Mi respuesta es siempre la misma: categóricamente no.
 
No, no, y no. Y por muchas razones. En primer lugar: no hay turistas de segunda división, sino destinos turísticos de segunda. Desde mi punto de vista, una persona que elige el Camino del Cid, entre las infinitas opciones y destinos existentes, para pasar uno, dos, cinco, diez días, los que sean, es un viajero de primera división, o siguiendo el símil futbolístico, de Champions, y hay que darle o facilitarle todo lo que esté en nuestra mano. Y da igual que gaste tres, diez o cinco mil euros (y los hay que vienen de fuera de España a hacer el Camino del Cid con esos presupuestos): es su dinero, nos ha elegido y va a dejarlo en nuestros territorios (algunos secularmente desfavorecidos) y merece la máxima atención y cariño. No hay que valorar un destino por lo que el visitante va a gastar, sino por lo que vamos a darle a cambio. Siempre he pensado que las cosas son caras o baratas dependiendo de la proporcionalidad de la contraprestación, de la relación existente entre lo que das y lo que esperas recibir: un café frío y aguado por sesenta céntimos es caro, por mucho que cueste menos de un euro. No hay turistas de segunda, sino destinos de segunda.
 
En segundo lugar: ¿quién dijo que el Camino del Cid es un destino barato? Alguno se llevará las manos a la cabeza: "dice que el Camino del Cid no es un destino barato, pues vaya forma de promocionarlo". El Camino del Cid reúne una cantidad asombrosa de posibilidades y servicios turísticos, por ejemplo de alojamientos: desde campings y albergues a hoteles o balnearios de súper lujo. Es el viajero quien decide gastarse más o menos en su viaje, y lo hará como guste dentro de sus posibilidades. Y desde luego, sí: hay ofertas de paquetes turísticos a costas caribeñas paradisíacas que cuestan menos que recorrer el Camino del Cid.
 
En tercer lugar: relacionar el aumento de cicloturistas con la crisis económica es un error. Si el auge del cicloturismo se debe a la crisis, ¿alguien me puede explicar por qué los países con más tradición cicloturista de nuestro entorno son los del norte de Europa?
 
En el fondo, esa extraña y errónea asociación entre bicicleta y "turismo barato" o "a lo pobre" está aún muy extendida. A lo largo de estos diez años, en el Camino del Cid, me he encontrado muchas veces con esa mentalidad, sobre todo al principio: este tipo de turismo no era muy valorado, se asociaba a unos tipos que iban en bici y comían bocadillos, se consideraba que no dejaban dinero ¡Cómo han cambiado las cosas!
 
Un café aguado por sesenta céntimos es caro,
un bocadillo bajo un árbol después de pedalear
toda la mañana no tiene precio
 
Vaya por delante que soy de los que piensa que comerse un bocadillo debajo de un nogal después de una mañana de pedaleo no tiene precio. No pretendo primar a un tipo de viajero sobre otro por el modo en que viaja o por su cuenta bancaria, ni tampoco quiero enumerar los indudables valores del cicloturismo (si estás interesado en conocer nuestra opinión al respecto pincha en el Caminando de febrero, donde invitábamos a los alojamientos a ofrecer servicios para bicis). Lo que quiero, como responsable de un consorcio turístico-cultural, es explicar con 5 razones muy básicas por qué apostamos por el cicloturismo como fuente de riqueza:
 
El cicloturismo mueve en España
más de 1.600 millones de euros al año
 
Primera razón. Las cifras. Según un estudio del Parlamento Europeo que recoge ConBici, el cicloturismo mueve en España más de 1.600 millones de euros al año. ¿Sorprendido?, pues espera, porque estas cifras podrían multiplicarse en el medio plazo. Suena bien, ¿no?
 
Viajar en bici no tiene nada que ver con la cuenta bancaria
sino con una forma de entender el viaje
 
Segunda razón. La libertad personal. La gente viaja como quiere, ¿o es que las personas con alto nivel económico no pueden viajar en bici o a pie? La bici es una opción no vinculada a la capacidad adquisitiva, sino a una forma de viajar y entender el viaje. Los informes sobre el nivel adquisitivo de los cicloturistas asombrarían a más de uno.
 
Tercera razón. Las necesidades del ciclista. Un conductor puede parar en un pueblo determinado o doscientos kilómetros más adelante, y si llueve puede seguir viaje o cambiar su destino. Un ciclista lo tiene más difícil. Sus etapas son más cortas y más numerosos los días de pernoctación. Si llueve deberá esperar allí donde le pille a que despeje, y mira por donde a lo mejor hasta disfruta del espectáculo de una tormenta de verano y del olor a tierra mojada (si el aguacero no le coge en medio de un descampado). Los ciclistas no tenemos el maletero de un coche y llevamos pocas cosas en nuestras alforjas: la mayor parte, desde comida a, incluso, material técnico, lo compramos en el camino. En resumen, el impacto económico de un cicloturista es continuado; somos consumidores por gusto y por necesidad.
 
Cuarta razón. La especialización. El cicloturismo, no lo neguemos, es también una moda, una moda en auge, y como tal ha generado un importante y muy amplio mercado de productos y servicios especializados. La especialización es, no lo olvidemos, una exigencia del mercado y como tal generadora de riqueza. Vamos, que el business se incrementa.
 
Es difícil entender cómo no se ha hecho todavía en nuestro país
una apuesta decidida por el turismo cicloturista
 
Quinta. El turismo extranjero. Dejo lo mejor para lo último: si las cifras de consumo asociadas al cicloturismo son importantes en España, en Europa se disparan: es una modalidad muy extendida y demandada, y nuestro país, con sus infraestructuras turísticas, sus caminos y carreteras secundarias, sus grandes espacios naturales, su patrimonio y su baja densidad demográfica, cumple con buena parte de los requisitos necesarios para ser uno de los destinos cicloturistas preferentes de Europa. Esto es tan evidente, es tan claro, tan cristalino, que en realidad es difícil entender cómo no se ha hecho todavía en nuestro país una apuesta decidida a nivel global, ambiciosa, largo-placista y sostenible por el cicloturismo. Una oferta bien gestionada podría atraer a muchos viajeros extranjeros, y no peco de optimista al afirmar que, además de muchas otras ventajas, podría generar miles de puestos de trabajo en el mundo rural.
 
En fin, hay otras razones económicas, como el hecho de ser una actividad respetuosa con el medio ambiente, y otras menos tangibles, pero hablar de ellas excedería el espacio de este Caminando. Nosotros, en la medida de nuestras modestas posibilidades, sí creemos en esta forma de viajar. Este mes vamos a colgar en la web los nuevos tracks BTT: 1.400 km de rutas con predominio de caminos rurales y con algunos tramos muy potentes. Actualmente la info para BTT se encuentra en los mapas y las topoguías senderistas digitales, por eso el próximo año editaremos las primeras topoguías exclusivas para BTT -con sus mapas-, y también comenzaremos a señalizar todas las variantes beteteras. Y si lo que te va es el cicloturismo de asfalto, puedes bajarte gratis las guías, mapas y tracks: 2.000 km de carreteras, en su mayoría secundarias, y algunas muy singulares.
 
En fin, ya sabéis que, si necesitáis cualquier cosa, nos encontrareis caminando.