Atienza


A la izquierda dejan Atienza, una peña muy fuerte,

la sierra de Miedes la pasaron entonces, 
por los Montes Claros espolean con vigor.
Versos 2691 y ss. CMC

Según el Cantar, y para no ser descubiertas, las huestes del Cid cabalgan de noche y descansan por el dí­a, evitando fortalezas como la de Atienza, a la que denomina "una peña fuerte".
La historia ofrece más información sobre la villa: la situación de Atienza, en zona de frontera entre los reinos cristianos del norte y los reinos musulmanes del sur, supuso que durante los siglos IX a XII cambiara de manos en diversas ocasiones. No existe mucha documentación sobre el pasado altomedieval de la villa: al parecer, a principios del siglo XI el califa de Córdoba, Sulayman, la entregó al Conde Sancho Garcés junto con otras fortalezas, como la de Gormaz, como contraprestación al apoyo del conde en su pugna por el califato. Por entonces Atienza estaba ya fortificada (el historiador Al Razi afirma que ya en el siglo X Atienza era una de las fortalezas más fuertes del norte de la actual Guadalajara), aunque los orígenes del castillo actual datan del siglo XII. Tras la desintegración del califato, Atienza, petreneciente al reino taifa de Toledo, fue conquistada por Alfonso VI en 1085, aunque no pasarí­a definitivamente a manos cristianas hasta que en 1112 la tomó Alfonso I de Aragón, El Batallador. En 1149, Alfonso VII concedió fuero a la villa, y poco después, el aún joven prí­ncipe Afonso VIII fue protagonista de las luchas internas nobiliarias de las que salió indemne gracias a la ayuda de los habitantes de Atienza, que aún celebran este hecho todos los años en la Fiesta de la Caballada, fiesta que se remonta a 1162.

Qué ver y hacer

Atienza es una población sorprendente por su rico patrimonio, buena parte del cual puede verse en sus tres museos (cifra sorprendente teniendo en cuenta que la villa cuenta con menos de 500 habitantes) y en sus calles, que aún rememoran buena parte de su pasado medieval. El paseo por su casco urbano merece una parada, y supondrá una sorpresa para quienes no la conozcan. Bajo la silueta de su castillo, siempre dominante, el tiempo parece haberse detenido en las empinadas calles, en sus iglesias de origen románico, o en las plazas soportaladas, tí­picamente castellanas.

Vale la pena ascender al castillo; la torre fortaleza que hoy distingue a la villa fue usada como prisión: en Atienza aseguran que uno de sus "huéspedes" fue Francisco I de Francia, quien temporalmente fue retenido tras la batalla de Paví­a, en 1525. La subida al castillo nos depara unas vistas inmejorables en derredor, y que explican por sí­ mismas la importancia estratégica de Atienza. Junto a unos imponenetes murallones, restos del triple amurallmiento original de la villa, se halla la iglesia de Santa Marí­a del Rey, construida en el año 1112 según reza la inscripción de la puerta norte para conmemorar la "liberación" de la villa, hasta entonces en manos musulmanas. Con toda probabilidad, como era costumbre, esta iglesia de Santa Marí­a se construyó sobre la antigua mezquita, de la que da cuenta el arco de la entrada norte, en el cual puede leerse en escritura cúfica: La importancia de Alá. De la iglesia primitiva del siglo XII queda el ábside, inusualmente cuadrangular, y las puertas, del siglo XII y XIII. La puerta Sur, del siglo XIII, de estilo románico tardí­o, es muy singular, y posee cientos de tallas de santos, ángeles y demonios, desgraciadamente en mal estado. Desde Santa Marí­a puede el viajero entrar de nuevo en sus calles y visitar alguno de sus museos, situados en tres iglesias. El Museo de Arte Religioso de San Gil sorprende por su patrimonio, mientras que el museo de San Bartolomé, ubicado en la iglesia románica del mismo nombre, alberga piezas de gran interés junto con una sorprendente colección de fósiles.

Atienza es una población importante y posee numerosos servicios para el viajero. La famosa fiesta de La Caballada, que tiene lugar cada domingo de Pentecostés, tiene su origen en la liberación por los habitantes de la villa, en 1162, del rey niño Alfonso VIII.

Además, no puedes perderte...
  • Atienza tiene numerosos atractivos para los aficionados a la historia y al arte, pero si te gusta el románico no puedes perderte la portada de la iglesia de Santa Marí­a del Val; esta iglesia se halla a las afueras de Atienza, pero vale la pena desplazarse para ver los saltimbanquis que sujetan la arquivolta de la portada, una imagen inusual en el románico castellano.

Información práctica

Rev. (PAB) 07.07.2016