Huesa del Común (Teruel)


Entonces se trasladó mío Cid al puerto de Alucant,

desde allí atacó mío Cid a Huesa y a Montalbán,
en aquella correría díez días tuvieron que emplear.
Versos 951 y ss. CMC

Según el Cantar, tras instalarse en el puerto de Alucant (Olocau del Rey o Gallocanta según versiones), en el que sería su tercer campamento después de El Poyo del Cid y Pinar de Tébar, el Cid atacó atacó Huesa del Común y Montalbán en una correría que duró 10 días. Igualmente, para algunos autores, Huesa del Común es, junto con Monforte de Moyuela, sería la población que, en el verso 940 y siguientes del Cantar, ve con aprensión la presencia del Cid en el Pinar de Tévar tras arrasar este las tierras de Alcañiz. Sin embargo, la mayor parte  de los autores considera que las dos poblaciones a las que se refiere el Cantar son Monzón y Huesca.

El poblamiento de Ossa (Huesa del común) parece remitirse a época romana. Con probabilidad dicho asentamiento, al igual que Montalbán, estuvo ligado durante buena parte de los siglos XI y XII a la Taifa de Zaragoza y posteriormente a la de Lérida, hasta pasar a manos cristianas a mitad del siglo XII; sin embargo, y hasta la expulsión de los moriscos en 1610, la mayor parte de su población era musulmana. Los hallazgos arqueológicos manifiestan también la existencia de una antigua sinagoga en la villa.

 

Qué ver y hacer en Huesa del Común

Huesa se encuentra en las estribaciones de la Sierra de Oriche, a los pies de una jiba caliza donde se asienta su castillo roquero y junto al río Aguasvivas, que a su paso por Huesa horada un profundo cañón.

Aún se vislumbra perfectamente, en el contorno de la carretera, el antiguo trazado de las murallas. De hecho se conservan algunas de las puertas o portales de acceso a la localidad. Traspasar cualquiera de ellas es una invitación a pasear por un entorno urbano muy interesante en el que el viajero se topará con casonas señoriales, pasajes angostos, arcos apuntados y otras construcciones, entre las que destaca el edificio del Ayuntamiento, del siglo XVI.

Sobre los tejados sobresale la torre, de influencia mudéjar, de la iglesia barroca de San Miguel, del siglo XVII. Más allá, entre apabullantes dientes calizos que semejan los restos fosilizados de algún animal prehistórico, se alza el castillo de Peñaflor o de Ossa. La vista desde allí es muy atractiva. Para acceder a la cima el viajero puede hacerlo desde la ladera del pueblo por un camino empinado, o bien... escalando los paredones de uno de sus flancos. Huesa reúne condiciones óptimas para la escalada y dispone de varias vías ferratas con distinto nivel de dificultad y equipación, alguna de las cuales comienzan cerca del puente medieval que sortea el cauce del río Aguasvivas. Con independencia de la forma de subir que se elija, una vez arriba el viajero puede imaginarse la importancia del castillo y las dificultades de conquista para los hipotéticos sitiadores.

 

Información práctica

Rev.: JGG 25.06.19