Tradiciones navideñas en el Camino del Cid

03-12-2010

Patricia Ansótegui

El Camino del Cid discurre por más de 350 localidades. Te invitamos a detenerte en alguna de ellas y a celebrar con nosotros la Navidad. Desde el canto gregoriano de los monjes de Santo Domingo de Silos, en Burgos hasta la llegada de los Reyes Magos en parapente en el entorno de Hita, en Guadalajara o el Belén Monumental de Xàtiva en Valencia, la ruta esconde costumbres y tradiciones navideñas que, por singulares o simplemente por celebrase en unas fechas tan entrañables, merece la pena destacar.

Comenzamos el Camino en la provincia de Burgos. Tras partir desde Vivar del Cid y recorrer algunos de los hitos cidianos más significativos de esta provincia, llegamos, una vez pasada la villa medieval de Covarrubias, a Santo Domingo de Silos cuyo monasterio está íntimamente ligado a la historia del Cid ya que, en vida, Rodrigo y su esposa Jimena donaron alguna de sus heredades al monasterio. En este lugar, y durante todo el año, los viajeros pueden disfrutar de uno de los cantos medievales más populares aunque de sentida espiritualidad: el canto gregoriano. Además de las misas habituales, durante las fiestas navideñas, los monjes celebran dos misas en gregoriano más: la Misa del Gallo, a las 00.00 horas el día 24 y la Misa de Navidad, el día 25 a las 12.00h. La entrada es totalmente libre y gratuita. Continuando el Camino, nos adentramos en Soria. Esta provincia está vinculada al Cantar de mío Cid: la toponimia, topografía y geografía local está descrita con rigurosidad, incluyendo posadas y vados de ríos. Tan es así que se cree que el autor anónimo del poema pudo ser de Medinaceli o de San Esteban de Gormaz. Precisamente ésta última localidad merece una parada obligatoria ya que el mismo día de Navidad y desde hace ya quince años, a partir de las 20.00h. tiene lugar uno de los belenes vivientes más heladores que se celebran en el Camino del Cid. Con temperaturas bajo cero más de un centenar de personas se reúnen en El Sotillo, junto al río Duero, para participar en este Belén y celebrar así la Navidad. Siguiendo la ruta, el viajero se adentra en la provincia de Guadalajara. Hay unos versos del Cantar que conviene mencionar: "Con osadía corred y por miedo no dejéis nada / más allá de Hita y por Guadalajara / hasta Alcalá llegue la algarada / que se recojan bien todas las ganancias... (versos 445 y ss. CMC). Tanto el Cid como su lugarteniente Álvar Fáñez recogieron dichas ganancias que, precisamente ahora, devuelven los Reyes Magos aunque de forma muy peculiar. En el entorno de Hita, en concreto en el término municipal de Alarilla, Sus Majestades llegan a la zona en parapente. Precedidos por sus pajes, descienden en un parapente revestido de luces, antorchas y bengalas que puede divisarse desde la lejanía. Una vez en tierra, los Reyes Magos y sus pajes se desplazan a un pedestal para poder hablar con los niños que se acercan a saludarles. Entrando ya en Zaragoza, los niños de algunos pueblos de esta provincia deciden llamar a los Reyes Magos (desconocemos si irán directamente desde la provincia de Guadalajara) haciendo ruido, mucho ruido. Al vivir en localidades pequeñas temen que pasen de largo. El ruido en la provincia de Zaragoza - a cuyo servicio estuvo el Cid histórico durante varios años - no sirve únicamente para llamar a Sus Majestades ya que con tambores y cencerros (esquilos, según la denominación aragonesa) - se sigue empleando para, entre otras cosas, ahuyentar el invierno. Es turno de reponer fuerzas y qué mejor que hacerlo en tierras de Teruel, en tiempos del Cid divida entre las taifas de Albarracín, Zaragoza y Valencia y, según el Cantar, lugar de paso y base de operaciones. Nos dirigimos a Casa Muñoz, en la capital turolense, una pastelería centenaria - fundada en el año 1855 - donde se pueden adquirir alguno de los turrones más deliciosos de la ruta y su tradicional guirlache. Abandonamos Aragón y entramos de lleno en la Comunidad Valenciana a través de la localidad de Puebla de Arenoso, en Castellón, una población tributaria de Rodrigo Díaz de Vivar al igual que otras muchasde la zona como, por ejemplo, Segorbe. Desde hace 16 años, el ayuntamiento, en colaboración con una asociación belenística, convoca un concurso de belenes que logra congregar a un importante número de participantes. El único requisito es representar un mínimo de tres pasajes con la escena del Nacimiento, obligatoriamente. Dejamos Castellón y nos vamos de conquista, tal y como hiciera el Cid en el año 1094 al entrar triunfante en la ciudad de Valencia, una ciudad que, siglos después, celebra la Navidad con numerosos actos tradicionales. Entre otros, destacan los conciertos de Navidad del Palau de la Música, la Catedral y de la iglesia del Patriarca. Es interesante detenerse en las numerosas exposiciones de belenes como el de la estación de metrovalencia de Colón. Por tercer año consecutivo, el artista Pedro Ródenas ofrece a los visitantes una composición espectacular en la que refleja el ambiente mediterráneo ajustado a la Palestina de la época. Este año, un Belén de 50 metros cuadrados, compuesto por más de cien figuras, cuyos tamaños oscilan entre los 19 y 5 cm de altura, inundarán de arte y tradición la estación de Colón. Tras dejar la ciudad de Valencia, nos dirigimos hacia el sur para detenernos en Alzira donde el día 30 de diciembre se conmemora el aniversario de la entrada a la villa musulmana de las tropas del rey Jaume I de Aragón. Bajando un poco más llegamos a Xàtiva, localidad que alberga uno de los castillos más interesantes de la ruta. Del 23 de diciembre al 6 de enero podremos visitar el Belén Monumental a tamaño natural que ocupa más de 1.000 metros cuadrados de la localidad. En la provincia de Valencia, concluimos nuestro periplo cidiano en Ontinyent donde el día 24 de diciembre antes de la Misa del Gallo, se representa en la Iglesia de Santa María de Ontinyent, el Canto de la Sibila, un bello canto profético que cierra el Adviento con el anuncio del final del mundo y la segunda venida de Jesucristo en la noche de su nacimiento. Finalmente, cerramos nuestro recorrido del Camino del Cid en Alicante: tierra turronera por excelencia. Fueron los árabes quienes trajeron este dulce al mediterráneo aunque los alicantinos, con mucho acierto, lo convirtieron en uno de los manjares más característicos de las fiestas navideñas y que, a buen seguro, llegará a cientos de hogares durante estas fechas.

Ahora sólo queda disfrutar de estas propuestas así como de todas aquellas que no hemos mencionado pero que harán única la celebración de la Navidad.