David Citores: "Si tuviera más posibilidades económicas me pasaría meses recorriendo el Camino del Cid subido a mi caballo"

05-06-2013
En la imagen, David Citores

Patricia Ansótegui

Se inició en el mundo del caballo tarde, pasados los treinta. Sin embargo, desde siempre ha sentido pasión por este animal con el que, según nos dice, habla y se entiende. Su otra gran pasión: el Cid Campeador. David Citores ha conseguido aunar sus dos grandes aficiones ya que lleva prácticamente quince años recorriendo la ruta a lomos de su caballo.

- ¿Cuántas veces has recorrido el Camino del Cid?
Desde Vivar del Cid a Castellón tres veces seguidas, en una de las ocasiones estuvimos 35 días. Siempre hemos seguido las teorías de Timoteo Riaño, somos unos auténticos forofos de sus libros. Desde el principio, desde 1998, seguimos la misma línea.

- ¿Y siempre lo has hecho a caballo?
Sí, aunque reconozco que es una complicación. En la época del Cid no podían hacer otra cosa. Llegaban a un sitio, acampaban tras atar el caballo donde fuera y luego, seguían. Nosotros a veces nos hemos visto obligados a dormir con el caballo atado a un árbol y al día siguiente continuar con nuestro camino. Eso fue en los primeros tiempos luego ya empezamos a ser más listos y encontrábamos una plaza de toros donde dejar los caballos o un redil de ovejas. Poco a poco la gente nos iba conociendo. Al principio se extrañaban ya que, hace doce o trece años la gente no sabía lo qué era el Camino del Cid o que, incluso, por determinada zona había pasado el Cid. Nos veían casi como desertores. Sobretodo la gente de campo que no pierde el tiempo y suele ser más práctica.

- Normalmente habéis recorrido la ruta miembros de la Asociación Caminos del Cid a Caballo, colectivo que presides desde sus inicios. Por lo que nos dices, habéis descubierto el itinerario a muchos pueblos por los que pasábais
A mí hay un detalle que me halagó mucho. En El Poyo del Cid, por ejemplo, me dijeron que gracias a mí habían creado los Encuentros con Mío Cid, una fiesta importantísima.

- En vuestras incursiones cidianas os habréis encontrado situaciones curiosas?
Toda la vida me acordaré de un pueblo en el que todas las mujeres iban de luto. Al vernos llegar salieron despavoridas a encerrarse en sus casas. ¡Nos tomaron por bandoleros!. Otros pensaban que éramos del catastro militar.

- Recorrer el Camino del Cid a caballo tiene que proporcionar una sensación muy especial?
Es una sensación de libertad única, indescriptible. Además, el caballo termina entendiendo lo que le dices. Si yo tuviera más posibilidades económicas me pasaría meses recorriendo la ruta subido a mi caballo. Cuando te subes a él se te va el cansancio. El caballo que tengo ahora, que se llama Habano, es un hispano árabe, muy bueno, muy dócil, muy inteligente. Yo le hablo y él me entiende. El caballo es mi vida.

- ¿Cómo y cuándo surge tu interés por la figura del Cid?
Cuando era pequeño, el Cid era un boom histórico. Yo me enamoré de esa figura, el Cid? un tío noble, honrado, luchador, de palabra. Esa figura me captó. Años después fui a ver unos picaderos y al ver los caballos se me caía la baba. Mi mujer me dijo ¡cómpratelo! ahora se arrepiente toda la vida.

- La visión que se tiene del Cid en Burgos es diferente a la que encontramos en provincias como Castellón, Valencia o Alicante?
Aquí en Castellón la gente me dice ¡ese era un mercenario! Y yo siempre digo que ahora también hay mercenarios y que él tenía que ganarse la vida, era normalísimo en aquella época.

- ¿Habéis notado la evolución del Camino del Cid en los últimos años?
Una barbaridad, cuando empecé no había nada de nada, Ni señales ni historias nosotros íbamos con nuestros mapas y siguiendo las indicaciones que nos daban los abuelos del lugar. Ahora está tan señalizado que hasta casi no es bonito recorrerlo. A mí me gustaba descubrir, ir haciendo nuestra propia aventura

- Vuestras experiencias las habéis plasmado en un libro que se centra en la provincia de Castellón ¿qué recoge ese libro?
En realidad tenemos dos. El primero ofrece información sobre el Camino del Cid a su paso por Castellón, en aquella ocasión, contamos con el apoyo de la Diputación Provincial de Castellón. El segundo aún no lo tenemos editado ya que estamos buscando apoyo económico para poder hacerlo. Este libro da detalles de cómo recorrer el Camino del Cid a caballo desde Burgos a Castellón. Yo siempre he sido un enamorado de Burgos, primero porque allí nació el Cid y segundo por mis raíces, tengo raíces de Burgos y Palencia. Queremos que nuestro esfuerzo sirva para algo. El libro es una auténtica guía para recorrer el Camino del Cid.

- El verano está a la vuelta de la esquina. ¿Tenéis prevista alguna nueva incursión en la ruta?
Sí, queremos hacer la Afrenta de Corpes aunque todo depende de los recursos económicos que tengamos.

- ¿Hay algún pueblo o zona del Camino del Cid a la que tengas un especial cariño?
Yo soy un enamorado de las iglesias y en el Camino tenemos unas cuantas. También me gusta mucho Soria, cabalgar por esas praderas que casi parecen un desierto es un auténtico placer. Me haces una pregunta muy complicada, es muy difícil contestar a eso. Lo que más me gusta es la gente, sobre todo, encontrar gente normal, que te habla, que te pregunta, que se interesa por lo que estás haciendo.

- ¿Tenéis contacto con otras asociaciones del Camino del Cid?
Sí, por ejemplo, con la gente de Vivar del Cid, allí siempre me han tratado como un rey, mejor no ha podido ser.