Emiliano Valdeolivas: Poner música al Cantar de Mío Cid me ha permitido musicar todo tipo de poemas

03-05-2013
El cantautor Emiliano Valdeolivas

Patricia Ansótegui

Profesor de legua y cantautor, Emiliano Valdeolivas lleva prácticamente treinta años ideando y componiendo melodías para poemas de los más diversos autores y épocas. El primer poema que decidió musicar fue el Cantar de mío Cid, un trabajo que le llevó más de cinco años y con el que acerca uno de los textos más importantes de la literatura universal a alumnos de toda España. Recientemente ha estado en Burgos con motivo de las actividades que la Biblioteca Pública de la capital burgalesa ha organizado para celebrar el Día del Libro. Actividades que se prolongarán hasta finales de este mes y en las que el Cid, el Cantar y el Camino están más presentes que nunca. Compartimos unos minutos con este juglar del siglo XXI. De mente inquieta e imponente voz (no necesita megafonía para sus recitales) dice estar convencido de que todos los poemas albergan en su interior miles de melodías.

¿Por qué decidió musicar el Cantar de mío Cid?
Inicialmente no me lo había planteado pero me pregunté ¿por qué nadie canta el Cantar de mío Cid si es un cantar de gesta? algo tan ingenuo cambió mi vida. A partir de ahí me planteé ¿cómo lo puedo cantar? De forma medieval no porque yo soy un cantautor de ahora ¿voy a musicar todo el Cantar? No, porque es imposible. Decidí poner música a determinados fragmentos: los que se estudian en clase y los que conocemos todos.

¿Y qué es lo que más trabajo le llevó?
Hacer los cortes y seleccionar los textos que tuvieran una significación literaria. Esto puede ser hasta un sacrilegio para cualquier filólogo. De hecho yo he conocido a Martín de Riquer y a Francisco Rico y a ellos les ha encantado mi trabajo pero como académicos el planteamiento que hacen es diferente. Ellos serían partidarios de musicar el Cantar íntegramente. No obstante, y con todo el respeto, yo me separo un poco de esa línea académica. Yo hago de juglar contemporáneo cantando los episodios que ahora nos pueden interesar.

Así pues, esa etiqueta que le han puesto de "juglar del siglo XXI" le encaja perfectamente...
Me encaja aunque yo no lo he dicho nunca. Dicen que los juglares no componían la música, que sólo la interpretaban aunque eso no es del todo cierto ya que había quienes componían alguna cosa. Lo que es cierto es que lo de "juglar del siglo XXI" te permite acercar de una forma más fácil la literatura y esto es lo que ha podido conmigo: ver que los alumnos, que nosotros los profesores y que cualquier persona que esté lejos de la literatura se acerque de esta manera.

Es por tanto ¿un juglar que enseña literatura?
Sí, aunque con la máxima precaución. Yo enseño literatura pero también aprendo. Cuando tú estás cantando textos clásicos te conviertes en un juglar de este tiempo y estás enseñando pero al igual que enseñas vas aprendiendo porque la respuesta del público me va motivando, me va diciendo qué temas gustan más y cuál es la línea que tengo que seguir.

De esa selección que tuvo que realizar del Cantar ¿hay algún pasaje al que le tenga especial cariño?
Para mí el más importante es el del destierro eso de "Qué buen vasallo si hubiese buen señor", para mí es fundamental.

Con la carga dramática de determinados fragmentos, la inspiración le llegaría rápido...
Sí aunque yo, curiosamente, no empecé a musicar el Cantar de mío Cid cronológicamente no lo hice por el destierro.

Hace unos minutos ha ofrecido un recital a alumnos de un instituto burgalés. Me ha llamado la atención el interés que les ha despertado un texto como el Cantar que a priori no les resulta demasiado atractivo
Lo que has visto hoy no es más que el 95 -por no decirte el cien por cien - de las audiciones que ofrezco. Puede haber algunas donde hay un ambiente diferente, despende de los chavales, de si lo han preparado antes o no... pero en líneas generales siempre funciona muy bien porque, independientemente de cómo cantes, se produce el milagro de la comunicación. No se trata de que yo cante sólo sino de que ellos también participen y acaben cantando. A veces dicen... ¡anda, yo también puedo cantar un romance!, ¿yo puedo ser un juglar? ¿yo puedo ser un trovador? si ¡por qué no! puedes serlo a tu modo.

¿Has notado mucho cambio en los alumnos? ¿cómo perciben el Cantar los alumnos de ahora con respecto a los escolares de hace treinta años?
Lamentablemente hemos notado un bajón literario, yo me encuentro en conciertos en los que a veces gracias a las bromas y a cuatro chascarrillos puedes conseguir que te entiendan el poema. Ya no hay tantos alumnos como antes que tienen una cultura literaria, que hayan leído a los clásicos, eso se está perdiendo. A nivel literario hay una distancia mucho más grande ahora con los alumnos, a nivel de comunicación esa distancia no se produce.

Supongo que al estar tan vinculado al Cid del Cantar se quedará con el Cid de la leyenda y no con el Cid histórico
Yo me distancio mucho. A mi siempre me ha interesado el Cid en esa línea literaria. A nivel histórico por supuesto pero como otro personaje más. Yo no soy historiador ni estudio al Mío Cid a través de la historia. Me interesa evidentemente la grandeza del Cantar en la que se combinan ambos elementos.

¿En qué proyectos está trabajando actualmente?
Estoy musicando poetas novísimos. Por ejemplo me interesa mucho esa poesía que me dicen que es imposible de musicar, es poesía del siglo XXI, si que es difícil porque son versos libres y además yo no quiero cortar y pegar... pero yo vuelvo al juego y me digo no tengas miedo ¡inténtalo!. Hay algo mágico, la melodía te viene, el poema tiene dentro miles de músicas el problema es pescar esa música que a ti te interesa porque mañana otro puede hacer otra. Los poemas nuevos tienen su propia música interna. Por ejemplo hay un poema de Ángel González que a mí me ha llevado bastante pero dentro de ese poema había una música interna. Ahora lo canto y soy feliz.

¿Hay algún poema o algún autor que se te haya resistido?
Sí muchos pero cuando alguno se me resiste abandono y busco otro poema además yo para componer siempre grabo, almaceno y con el tiempo vuelvo a revisar lo que he compuesto para ver si es digna esa música y puede representar el poema aunque no siempre una música puede ayudar a un poema, eso hay que tenerlo claro.

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