Burriana


Vayan los recados a los que nos deben ayudar,

los unos a Jérica e los otros a Alucad,
desde ahí­ a Onda y los otros a Almenara,
los de Burriana luego vengan acá.
Versos 1107 y ss. CMC

Protegida por una estructura amurallada que rodeaba la población, Madinat al-Handra («Ciudad Verde»), la actual Burriana, fue durante su existencia como plaza musulmana una de las principales ciudades del norte levantino, alcanzando su cénit en el siglo IX, y siendo capital de la zona incluso en tiempos del rey Jaime I. Según indica el Cantar de Mio Cid, Burriana y todas sus tierras cayeron en manos del Campeador (vv. 1092-3: «Mio Cid ganó a Xérica e a Onda e a Almenar, / tierras de Borriana todas conquistas las ha.»). No debió de ser sencilla su conquista si tenemos en cuenta que un par de baluartes y cuatro grandes torreones protegían las murallas.

Históricamente, Burriana fue un lugar importante en la vida del Cid, pues la visitó en diversas ocasiones, y por razones varias, tanto políticas como estratégicas. En verano de 1089, y tras la alianza entre el rey de Valencia y Rodrigo, éste decidió proteger la ciudad de Valencia y, tras recuperar Murviedro (Sagunto) para Al Qadir sin usar la fuerza (en ese momento Sagunt se hallaba bajo el poder de la taifa de Lérida-Tortosa), ascendió hasta Burriana, cerca ya del límite con la taifa tortosina, advirtiendo así a sus contrarios de que él actuaría como barrera frente a cualquier invasor. En verano de 1090, el Cid pasó seguramente por allí mientras avanzaba hacia el Pinar de Tébar, donde derrotaría al conde Berenguer Ramón de Barcelona. Con este mismo personaje se reuniría, en otoño de aquel mismo año, en Burriana con el propósito de alcanzar acuerdos de paz. Cuatro años después, la misma localidad sería el escenario de los tratados entre el Cid y Pedro I de Aragón.

Tras la muerte del Cid, Burriana quedó bajo la influencia musulmana hasta que Jaime I la conquistó por capitulación de sus defensores el 16 de julio de 1233, tras dos meses de duro asedio. Esta conquista ha sido considerada por diversos historiadores como la victoria fundamental con la que abrió la conquista de lo que sería el Reino de Valencia.

Es en Burriana donde, según una interpretación posible del Cantar, las huestes del Cid habrían accedido por primera vez al mar.

Qué ver y hacer

Burriana posee la primera iglesia románico-gótica del antiguo Reino de Valencia: la iglesia de San Salvador. Aunque buena parte de la iglesia ha sido reformada, conserva parte de sus elementos primigenios, entre ellos el ábside gótico. La torre campanario, que supera los 50 metros de altura, fue construida a finales del siglo XIV y posteriormente reformada en época barroca. También es interesante la visita de su Museo arqueológico, que contiene un importante muestrario de restos romanos e ibéricos, aunque también se exhiben restos de la época islámica. Quedan, de época medieval, restos de murallas y de edificios, como las más viejas torres, que no deben confundirse con las dos costeras existentes en el municipio, construidas en el siglo XVI para avisar de la presencia de piratas. Burriana cuenta también con el primer museo de Europa dedicado a la Naranja. Burriana posee, además, un paraje natural de gran valor situado en su propio término municipal: el Clot de la Mare de Déu, conocido también como el Estany de la Vila: se trata de una zona húmeda de alto valor ecológico situada cerca de la desembocadura de Riu Sec o río Anna, que nace en la Sierra de Espadán. 

Además, no puedes perderte... 

Su playa. Burriana posee una gran playa de fina arena, muy recomendable sobre todo fuera de temporada. 

Información práctica

Rev. (PAB) 06.07.2016