Ganando batallas después de muerto

Teléfono:

963 524 908 - Oficina de Turismo

Gobernando ya la ciudad de Valencia, un numeroso ejército almorávide, comandado por el emperador Yusuf I de Marruecos, se plantó a las puertas de la ciudad. El Cid se enfrentó a él y cuando creía haberlos vencido, una flecha le atravesó la espalda. En lugar de extraerla, descansar y así recuperarse, el Cid decidió que la rompieran, quedando parte dentro del cuerpo lo que, sin lugar a dudas, aceleraría su muerte. Antes de comunicar su decisión, ordenó al rey de Valencia, al-Qadir y a su esposa, Jimena, que cuando hubiera muerto atasen su cadáver al caballo – Babieca - con su lanza y sus ropas de guerrero. Bien atado para evitar la caída, su ejército se dispuso a seguirle en el combate vitoreando a su líder, al que creían muerto. Fue tal el terror que causó su aparición que cuenta la leyenda que los soldados almorávides huyeron despavoridos. 

Rev. PAB: 26.12.19