Y pasaron Alcoceba

El poeta que escribió el episodio de la Afrenta de Corpes, incluido en la segunda parte del Cantar de mío Cid, conocía muy bien esta zona. Tras ser escarnecidas y abandonadas por sus esposos en el robledal de Corpes, las hijas logran refugiarse en San Esteban de Gormaz, donde se recuperan de sus heridas. Desde allí, escoltadas por Álvar Fáñez y 200 caballeros, inician el regreso a Valencia. Tras dejar San Esteban pasan junto a Alcoceba (es decir, lo dejan a un lado). No sabemos con seguridad donde se encuentra este topónimo, muy posiblemente un lugar entre La Olmeda y Gormaz, dentro del término municipal de El Burgo de Osma.