En Berlanga toman posada

Berlanga de Duero, junto con el hoy despoblado Vadorrey (en Morales) y Gormaz, pasaron a manos de Fernando I, padre de Alfonso VI, en torno a 1060. Tras sufrir su primer destierro, el Cid obtuvo el perdón de Alfonso y volvió a Castilla, tras cinco años al servicio de los reyes musulmanes de Zaragoza. Según algunos estudiosos, el rey Alfonso, como signo de conciliación, le entregó diversas tenencias y entre ellas, el castillo de Berlanga.

En el Cantar de mío Cid Berlanga de Duero aparece como uno de los lugares en los que, tras la Afrenta de Corpes y ya de regreso a Valencia, toman posada las hijas del Cid y su acompañamiento: Félez Muñoz, Álvar Fáñez, Pedro Bermúdez, Martín Antolínez, y otros doscientos caballeros.