Tierras de Frontera

Guadalajara - Soria - Zaragoza
Recorrido:Desde Atienza (Guadalajara) hasta Calatayud (Zaragoza)
281.84KM
Cabecera mapa Senderista Tierras de Frontera
Pulsa la imagen para ampliar

A pie por Tierras de Frontera: la ruta por la supervivencia: algaras, asedios y batallas

 

  • Recorrido: Desde Atienza (Guadalajara) - Ateca - Calatayud (Zaragoza).
  • Provincias: Guadalajara, Soria y Zaragoza.
  • Kilómetros: 280 km aprox.
  • Jornadas recomendadas: 13 días
  • Dificultad: Baja - Media

 

 Qué información sobre esta ruta puedes descargarte en esta página  

Recuerda que en las Oficinas de Turismo del Camino del Cid podrás obtener de forma gratuita más información sobre cada ruta: incluyendo los folletos y el salvoconducto.
 

Argumento: tras las huellas del Cid

Desterrado por el rey Alfonso VI, el Cid abandona Castilla y entra de noche, para no ser descubierto, en los territorios de la antigua taifa de Toledo. Este tramo comienza en Atienza, por entonces un puesto de avanzada musulmán y según el Cantar una peña “muy fuerte”, y prosigue hacia el Henares, donde los desterrados, necesitados de víveres, toman una población fortificada, identificada como Castejón de Henares o tal vez Jadraque. Al mismo tiempo Álvar Fáñez, el lugarteniente del Cid, se lanza con doscientos caballeros a saquear el valle; esta correría es el argumento del Ramal de Álvar Fáñez. La ruta prosigue hacia el noroeste, atravesando el desolado páramo de Layna, hacia el valle del Jalón, por un trazado muy bien descrito en el Cantar de Mío Cid. Las plazas musulmanas que pueblan su ribera, dedicadas a la agricultura, se ven obligadas a mantener a las tropas del Cid.

En la jornada 16 del destierro el Cid acampa frente a la villa fortificada de Alcocer (hoy un yacimiento arqueológico), muy cerca de Ateca, y tras un sitio de más de tres meses la conquista. En represalia, un ejército llegado de Valencia con 3.000 jinetes se enfrenta al Cid y sus hombres. Estos vencen en una de las batallas más feroces narradas en el Cantar, y los generales vencidos son perseguidos hasta Terrer y Calatayud. Con esta victoria el Cid acrecienta su fama y riqueza, necesarias para seguir su camino a tierras valencianas.

Este tramo también recoge una parte de los itinerarios seguidos por Jimena, sus hijas y la hueste del Cid en sus viajes a Castilla y Valencia; su epicentro es la fortaleza fronteriza de Medinaceli.

El viaje: qué vas a encontrar

Atienza, Guadalajara y Medinaceli fueron, hasta la desaparición del califato a principios del siglo XI, enclaves de gran importancia dentro de la Marca Media andalusí: puestos muy militarizados encargados de la defensa de la frontera así como del aprovisionamiento de las tropas andalusíes, que lanzaban desde allí sus ataques sobre los territorios colonizados por los cristianos. Entre los años 1085 y 1104 sucumbieron a la ofensiva leonesa y castellana. Inmersos sin embargo en vastos espacios, poco poblados y frecuentados por ladrones y partidas armadas de muy diverso origen, continuaron siendo lugares peligrosos.

A principios del siglo XII Medinaceli era el eje que separaba los territorios castellanos de los de la taifa de Zaragoza, una brillante corte islámica gobernada desde 1036 por la dinastía hudí, de origen yemení. Los hudíes fueron patronos del Cid en más de una ocasión y mantuvieron la independencia de Zaragoza hasta que fueron conquistados por los almorávides en 1110. En 1120 el rey aragonés Alfonso I el Batallador tomó Calatayud y la cuenca del Jalón. Sin embargo, este territorio no perdió su carácter fronterizo y fue escenario de conflictos entre los reinos de Aragón y de Castilla.

Prueba de este conflictivo pasado son los numerosos castillos, amurallamientos y atalayas -de muy diversas épocas y estado de conservación- que hallará el viajero en este tramo. Destacan los castillos de Atienza, Jadraque, Pelegrina, Sigüenza, Medinaceli, Montuenga de Soria, Monreal de Ariza y, especialmente, al final del viaje, Calatayud: uno de los más importantes conjuntos amurallados islámicos de España. La ruta, además, pasa por cuatro localidades declaradas conjunto histórico y/o artístico donde vale la pena deternerse: Atienza, Sigüenza, Medinaceli y Calatayud, así como por pequeños pueblos de ambiente rural y tranquilo (solo 10 de las 52 poblaciones de esta ruta superan los 400 habitantes) donde uno se siente cómo y seguro. Como hecho singular, en este tramo, en la vega zaragozana del Jalón, aparecen los primeros ejemplos del mudéjar aragonés, declarado Patrimonio de la Humanidad.

 El recorrido se caracteriza por su diversidad orográfica, ya que comienza en la Serranía de Atienza, a 1.320 metros de altitud, y finaliza en la vega del Jalón, en Calatayud, a 536 m. La ruta, en general, sigue los valles formados por los ríos Henares, Dulce, Tajuña y Jalón, pasando por algunos tramos muy espectaculares en forma de cañones y valles estrechos, que se alternan con monte bajo y campos de cereal. A partir de Medinaceli el paisaje se vuelve más árido, una verdadera tierra de frontera que, dependiendo de los tramos y de la época del año, nos llevará a pensar que estamos pisando el escenario de un western medieval: extensas planicies que darán paso a una vega fértil, la del Jalón, y por último a un paisaje casi lunar de colinas de yesos y arcillas, en Calatayud. La ruta atraviesa cinco espacios naturales protegidos: el Barranco del Río Dulce (un impresionante cañón calizo donde abundan las rapaces), las Parameras de Maranchón y de Layna (paisajes amplios donde puedes ver una gran variedad de aves esteparias, incluida la alondra de Dupont o ricotí),  y los sabinares y riberas del Jalón.

La buena mesa del Cid

La "ruta gastronómica" comienza en la sierra norte de Guadalajara, donde puedes probar los asados de cordero y de cabrito asado (el más conocido, el de Jadraque). La cocina tradicional en Guadalajara y Soria nos ofrece desde sopas de ajo a migas de pastor pasando por platos de temporada, como la caza y las setas. Ya en la ribera del Jalón, la tradición aragonesa y la proximidad de la huerta nos invitan a saborear algunos de sus abundantes productos hortofrutícolas. Aquí la gastronomía tiene su epicentro en Calatayud, donde son típicos el ternasco, los estupendos garbanzos con congrio o los fardeles. El vino de Calatayud, valorado por el poeta romano Marcial, ha evolucionado mucho: algunas de las bodegas incluidas en esta denominación de origen proponen caldos diferentes que sorprenderán al aficionado. Puedes rematar tus comidas con dulces típicos, como las yemas de Sigüenza, los tentadores bizcochos borrachos de Guadalajara, o las frutas de Aragón, confitadas y cubiertas de chocolate, sin olvidarnos de la reina de Guadalajara, la miel, en cualquiera de sus variedades y procedencias.

  

 Señalización y estado del Camino
  •  Para los senderistas el camino está señalizado en todo su recorrido con dos rayas rojas (en aquellos tramos donde el Camino del Cid no esté homologado como GR - Sendero de Gran Recorrido) y una raya roja y blanca, en aquellos tramos donde sí está homologado como GR 160 Camino del Cid o bien coincide con otro GR. Tanto en los mapas como en las topoguías se indica el tipo de señalización que vas a encontrar. También encontrarás paneles indicativos en los principios y finales de etapa así como postes con flechas indicativas y balizas.

 

Consejos y recomendaciones
  • Longitud de las etapas: lo ideal es que cada uno defina sus etapas de acuerdo a sus fuerzas y aficiones personales: hay quien prima el aspecto deportivo, la dimensión cultural del viaje o el simple placer sensitivo de disfrutar con lentitud de paisajes y situaciones. Las etapas que planteamos son una mezcla de todo esto, y están pensadas para que un caminante medio en condiciones climatológicas estables pueda disfrutar con calma del itinerario, pero al final eres tú quien marca el ritmo.
  • Paisajes, gentes, tranquilidad, soledad. Vaya por delante: la ruta senderista del Camino del Cid no es para todo el mundo. Frente a otras rutas senderistas mucho más concurridas, el Camino del Cid a pie es hoy por hoy una experiencia más introspectiva (piensa que la mayor parte de los viajeros hacen el camino en bicicleta o en coche y moto). Los vastos espacios naturales que atravesarás afianzan esta sensación. Sin embargo, el contacto con la gente de los pueblos es total, convirtiendo tu viaje en un camino pleno en experiencias. De hecho, todos los caminantes nos comentan que su experiencia ha sido altamente positiva e inolvidable, plena en hallazgos. Es, calaramente, otra forma de entender el viaje.
  • Viaja tranquilo y seguro: lleva contigo los tracks y la topoguía. La ruta está señalizada y todos los años hacemos labores de mantenimiento, aunque siempre pueden desaparecer señales (por accidente, climatología, vandalismo) y en ese caso, sobre todo en el monte, el recurso del track y la topoguía es importante. El mayor problema de orientación puedes encontrarlo dentro de los pueblos: aunque hemos señalizado internamente muchos de ellos, no lo están todos, y aunque sí lo estén puede suceder que no veas las marcas y en consecuencia no encuentres la salida con facilidad. Lo mejor es, desde luego, preguntar a los vecinos y llevar contigo los tracks o la topoguía, donde aparecen las indicaciones oportunas para seguir ruta.
  • A tu paso te encontrarás con algunas vallas con cancelas y quizá algún pastor eléctrico: son para evitar que el ganado vacuno pueda escaparse. Si ves ganado no te preocupes, ¡no hay ganaderías bravas! Simplemente pasa sin asustar a los animales y por favor ¡no olvides dejar cerradas las entradas tal y como te las encontraste!
  • Víveres y repuestos. Uno de los grandes alicientes del Camino del Cid es que discurre en su mayor parte por lugares muy atractivos pero muy poco poblados: muchos pueblecitos son muy pequeños y no tienen tiendas de comestibles. Es muy importante que, salvo que hayas planificado comer en un bar o restaurante, lleves algo de comida en tu mochila (bocadillo, frutos secos, barritas energéticas...) que puedan ayudarte a salir de un apuro. No olvides tampoco llevar agua. En la mayoría de los pueblos hay fuentes: no olvides rellenar tu depósito antes de abandonarlos. Piensa que estás en una zona que no ha dejado de ser "territorio de frontera" desde la Edad Media.
  • Reserva con antelación tu alojamiento. Vas a recorrer una de las zonas con menor densidad demográfica de Europa. Algunas poblaciones son muy pequeñas y sus infraestructuras limitadas. Reserva tu alojamiento en el fin de etapa con antelación, y si cambias de final comprueba que hay alojamiento en ese punto.
  • Consigue tu salvoconducto. El salvoconducto es un "pasaporte" personalizado que puedes sellar en muchas localidades del Camino del Cid. Con él puedes obtener descuentos mínimos de un 10 % en más de 200 alojamientos y beneficiarte de ofertas promocionales. Es gratuito y se solicita en cualquiera de las más de 70 oficinas de turismo de la ruta o en el Consorcio Camino del Cid.
  • Tu guía literaria. Parece un peso innecesario, pero para muchos es una guía imprescindible: no olvides llevar un Cantar de mío Cid; podrás recrear in situ algunos de sus pasajes. ¡Si tu castellano antiguo flojea es preferible una edición modernizada!
  • Y no hace falta decirlo pero... respeta la señalización que te encuentres: dañar, tirar o cambiar una señal significa que los que vayan detrás de ti podrían perderse.

JGG Rev. 22.09.16

Rutas de Senderismo relacionadas