Las Tres Taifas

Guadalajara - Zaragoza - Teruel
Recorrido:Desde Calatayud (Zaragoza) hasta Cella (Teruel)
Jornadas:14 días (21 km / días aprox.)
307.59KM
Cabecera mapa Senderista TresTaifas
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Senderismo por Las Tres Taifas. Recorre los territorios de las taifas de Zaragoza, Toledo y Albarracín

 

  • Recorrido: Desde Ateca - Calatayud (Zaragoza) - Cella (Teruel).
  • Provincias: Zaragoza, Guadalajara, Teruel.
  • Kilómetros: 308 km aprox. (incluyendo el enlace Ateca - Calatayud de 15 km aprox.)
  • Jornadas recomendadas: 14 días (22 km / día aprox.)
  • Dificultad: Media

 

 Qué información sobre esta ruta puedes descargarte en esta página  

Recuerda que en las Oficinas de Turismo del Camino del Cid podrás obtener de forma gratuita más información sobre cada ruta: incluyendo los folletos y el salvoconducto.
 

Argumento: tras las huellas del Cid

El Cid libró su primera gran batalla literaria (es decir, según el Cantar) en Alcocer, hoy un despoblado cerca de Ateca, y es aquí donde puede el viajero comenzar su ruta o bien en Calatayud, a 15 km, a cuyas puertas llegó el Cid en persecución de uno de los generales musulmanes derrotados en el combate que le enfrentó a 3.000 caballeros musulmanes llegados de Valencia.

La organización y autonomía del ejército cada vez más numeroso del Cid le permite moverse sin dificultades entre las fronteras de los distintos reinos musulmanes. Tres taifas muy diferentes entre sí -Toledo, Zaragoza, y Albarracín-, sirven de escenario al paso del Cid literario y su gente. La victoria, según los versos del Cantar, dejó paso libre al Cid para imponer su ley por los diversos caminos y poblaciones de estas taifas. Cuatro son los hitos fundamentales del Cantar en este tramo: El Poyo del Cid, en Teruel, donde el Cid reforzó una fortificación romana para convertirla en su centro de operaciones en los territorios turolenses y zaragozanos; Molina de Aragón, en Guadalajara, señorío gobernado por Avengalbón, un musulmán aliado del Cid que le servirá fielmente y protegerá a las hijas de Rodrigo; Albarracín, en Teruel, lugar de paso para las huestes del Cid en su tránsito entre Castilla y el Mediterráneo, y Cella, localidad turolense donde, según el Cantar, el Cid decidió reunir a todos aquellos hombres que quisieran acompañarle a conquistar la ciudad de Valencia.

  

El viaje: qué vas a encontrar

Tienes ante ti 300 intensos kilómetros de paisajes, historia, arte y aventura, recorriendo viejos y agrestes territorios que formaban parte de tres reinos musulmanes o taifas. Una ruta exigente en lo físico -buena parte del trazado discurre por serranías- pero fascinante en su recorrido, entre cuyos hitos destacan cuatro importantes complejos amurallados medievales: Calatayud, Daroca, Molina de Aragón y Albarracín.

Calatayud, por su longitud y su antigüedad es uno de los recintos amurallados islámicos más importantes de España. La herencia musulmana es también muy palpable en su patrimonio mudéjar, que incluye algunas de las torres más armoniosas de este arte declarado, en Aragón, Patrimonio de la Humanidad. Después de dejar Ateca, y tras casi 60 km de agreste paisaje de la sierra de Pardos, espera Daroca, fundada en el siglo VIII por árabes yemeníes. Calatayud y Daroca se encontraban en el importante paso por el valle del Jiloca que enlazaba la Meseta, el valle del Ebro y el Levante, y eran dos grandes fortalezas islámicas. Daroca tiene un importante y variado patrimonio artístico -con buenos ejemplos románicos- acorde con la rica historia de la ciudad. Al atardecer sus murallas adquieren un peculiar matiz dorado.

El tercer epicentro de la ruta es Molina de Aragón, ciudad monumental con su castillo como símbolo -quizá el más esbelto de cuantos encontramos en el Camino del Cid-. Desde Molina el paisaje cambia rotundamente y nos sumergimos en una de las zonas más salvajes de todo el itinerario. En los próximos 100 km, hasta Albarracín, atravesaremos sin interrupción cinco espacio naturales: el Parque Natural del Alto Tajo, Montes de Picaza, Tremedales de Orihuela, el Sabinar de Monterde de Albarracín y los Pinares de Ródeno: cañones y desfiladeros fluviales, rapaces rupícolas, bosques mixtos de encina, sabina y pino laricio -con predominio de este último- , tremedales, cabras montesas y todo tipo de cérvidos. Toda la zona es, además, un impresionante museo geológico al aire libre donde se advierten todo tipo de fallas, pliegues, ríos de piedra, dropstones y toda clase de fenómenos erosivos, algunos muy llamativos, como las torres de Chequilla.

Atravesando estos paisajes llegamos a Albarracín por alto, que es la mejor forma de admirar esta pequeña localidad -presente siempre en las listas de las más bonitas de España-. Albarracín es el cuarto gran complejo amurallado de la ruta, fue la capital de la pequeña pero importante taifa de los Banu Razin y aquí el Cid histórico estuvo a punto de morir durante una refriega. Desde Albarracín, tras un merecido descanso, nos dirigimos a Cella. En este último trayecto podremos visitar una de las obras más importantes de la hidráulica romana en esta zona, conservada por los  árabes: el acueducto que une Albarracín y Cella, parte del cual está excavado en la roca y que el viajero puede recorrer en alguno de sus tramos. Una última sorpresa nos espera en Cella, fin del tramo de las Tres Taifas: su pozo artesiano, uno de los más grandes de Europa. Cella debía de ser en el siglo XII un lugar fronterizo y "caliente", donde abundaban los mercenarios, y es el sitio elegido por el autor del Cantar para que el Cid espera a todos los que quieran acompañarle en la conquista de Valencia. Muchos viajeros suelen prolongar una etapa más su viaje hasta alcanzar Teruel, en el siglo XI apenas un poblado, y hoy nudo de comunicaciones.

La buena mesa del Cid

La gastronomía en estos territorios tiene como denominador común, especialmente en la sierra, los platos contundentes de cuchara o de caza -desde unas judías pintas al ciervo estofado, pasando por una buena menestra o unas perdices escabechadas-, aunque el rey indudable es el ternasco, que en Molina de Aragón comparte trono con el cabrito en caldereta. De Calatayud no salgas sin probar los estupendos garbanzos con congrio o los fardeles, ni abandones la provincia de Teruel sin probar su famoso jamón, que tiene en Calamocha una de sus capitales. Entre los pescados priman el tradicional bacalao y la trucha. Además de los deliciosos melocotones al vino, a lo largo de la ruta encontrarás diversos postres de origen mudéjar, huella gastronómica de su pasado islámico: Daroca es conocida por este tipo de repostería, donde puedes degustar las trenzas mudéjares o las almojábanas, las más famosas las de Albarracín, localidad conocida también por sus excelentes quesos.   

 Señalización y estado del Camino
  •  Para los senderistas el camino está señalizado en todo su recorrido con dos rayas rojas (en aquellos tramos donde el Camino del Cid no esté homologado como GR - Sendero de Gran Recorrido) y una raya roja y blanca, en aquellos tramos donde sí está homologado como GR 160 Camino del Cid o bien coincide con otro GR. Tanto en los mapas como en las topoguías se indica el tipo de señalización que vas a encontrar. También encontrarás paneles indicativos en los principios y finales de etapa así como postes con flechas indicativas y balizas. 
Consejos y recomendaciones
  • Longitud de las etapas: lo ideal es que cada uno defina sus etapas de acuerdo a sus fuerzas y aficiones personales: hay quien prima el aspecto deportivo, la dimensión cultural del viaje o el simple placer sensitivo de disfrutar con lentitud de paisajes y situaciones. Las etapas que planteamos son una mezcla de todo esto, y están pensadas para que un caminante medio en condiciones climatológicas estables pueda disfrutar con calma del itinerario, pero al final eres tú quien marca el ritmo.
  • La ruta para senderistas. Se trata de una ruta muy variada: desde Calatayud a Daroca se alterna el paisaje de vega y los cultivos de frutales con zonas de serranía. La vega del Jiloca con los campos de cultivo ceralístico, pinares y monte bajo nos siguen hasta Molina de Aragón y, a partir de aquí, la exhuberancia del Alto Tajo. Climatológicamente la zona del Jalón es suave, con veranos muy calurosos, sin embargo el triángulo entre Calamocha, Molina de Aragón y Albarracín es conocido por sus inviernos muy fríos. Las etapas atraviesan parajes naturales pero siguen por lo general caminos sencillos y cercanos a poblaciones; aún así, si vas solo/a y llevas móvil cárgalo antes de salir y no olvides leer el resto de consejos que aparecen aquí. Si caminas solo/a la experiencia es mucho más intensa: en la etapa entre Bronchales y Albarracín, la paz y la soledad que se respira en los primeros 16 kilómetros puede llegar a convertirse, según los viajeros, en una de las experiencias más inolvidables del Camino. 
  • Viaja tranquilo y seguro: lleva contigo los tracks y la topoguía. La ruta está señalizada y todos los años hacemos labores de mantenimiento, aunque siempre pueden desaparecer señales (por accidente, climatología, vandalismo) y en ese caso, sobre todo en el monte, el recurso del track y la topoguía es importante. El mayor problema de orientación puedes encontrarlo dentro algunos pueblos: aunque hemos señalizado internamente muchos de ellos, no lo están todos, y aunque sí lo estén puede suceder que no veas las marcas y en consecuencia no encuentres la salida con facilidad. Lo mejor es, desde luego, preguntar a los vecinos y llevar contigo los tracks o la topoguía, o los mapas, donde aparecen las indicaciones oportunas para seguir ruta.
  • A tu paso te encontrarás con algunas vallas con cancelas y quizá algún pastor eléctrico: son para evitar que el ganado vacuno pueda escaparse. Si ves ganado no te preocupes, ¡no hay ganaderías bravas! Simplemente pasa sin asustar a los animales y por favor ¡no olvides dejar cerradas las entradas tal y como te las encontraste!
  • Víveres. Uno de los grandes alicientes del Camino del Cid es que discurre en su mayor parte por lugares muy atractivos pero muy poco poblados: muchos pueblecitos son muy pequeños y no tienen tiendas de comestibles. Es muy importante que, salvo que hayas planificado comer en un bar o restaurante, lleves algo de comida en tu mochila (bocadillo, frutos secos, barritas energéticas...) que puedan ayudarte a salir de un apuro, sobre todo teniendo en cuenta que algunas etapas cuentan con desniveles importantes. No olvides tampoco llevar agua. En la mayoría de los pueblos hay fuentes: no olvides rellenar tu depósito antes de abandonarlos.
  • Reserva con antelación tu alojamiento. Reserva tu alojamiento en el fin de etapa con antelación, y si cambias de final comprueba que hay alojamiento o punto de acogida en ese punto.
  • Consigue tu salvoconducto. El salvoconducto es un "pasaporte" personalizado que puedes sellar en muchas localidades del Camino del Cid. Con él puedes obtener descuentos mínimos de un 10 % en más de 200 alojamientos y beneficiarte de ofertas promocionales. Es gratuito y se solicita en cualquiera de las más de 70 oficinas de turismo de la ruta o en el Consorcio Camino del Cid.
  • Tu guía literaria. Parece un peso innecesario, pero para muchos es una guía imprescindible: no olvides llevar un Cantar de mío Cid; podrás recrear in situ algunos de sus pasajes. ¡Es preferible que utilices una edición modernizada!
  • Y no hace falta decirlo pero... respeta la señalización que te encuentres: dañar, tirar o cambiar una señal significa que los que vayan detrás de ti podrían perderse.

Rev. JGG 16.05.17

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