La Conquista de Valencia

Teruel - Valencia - Castellón
Recorrido:Desde Cella (Teruel) hasta Valencia (Valencia)
Jornadas:12 días
248.50KM
Cabecera mapa Senderista Conquista de Valencia
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Senderismo por La Conquista de Valencia. El camino hacia el mar

  •  Recorrido: Desde Cella (Teruel) hasta Valencia.
  • Provincias: Teruel, Castellón y Valencia.
  • Kilómetros: 245 km aprox.
  • Jornadas recomendadas: 12 días (20 km / día aprox.)
  • Dificultad: Media 
 Qué información sobre esta ruta puedes descargarte en esta página  

Recuerda que en las Oficinas de Turismo del Camino del Cid podrás obtener de forma gratuita más información sobre cada ruta: incluyendo los folletos y el salvoconducto. 

Argumento: tras las huellas del Cid

A quien quiera ir conmigo a cercar a Valencia... tres días les esperaré en el Canal de Cella. Este itinerario comienza en Cella, el lugar que el Cid elige, según el Cantar, para reunir a quienes quieran ayudarle a conquistar Valencia, y sigue sus huellas por las numerosas localidades de la actual Comunidad Valenciana tributarias del Cid histórico o conquistadas según el Cantar por el Campeador.

La ruta se desliza hacia Valencia siguiendo en general el curso del río Palancia: es en su valle donde nos encontramos con Jérica -conquistada según el Cantar por el Cid y que históricamente tributaba al Campeador- o Segorbe -igualmente tributaria pero que en el Cantar sirve de acomodo a un ejército de 3.000 caballeros musulmanes que se desplaza a Alcocer para entrentarse al Cid.

La ruta desemboca inevitablemente en el Mediterráneo, primero en Sagunto -en el Cantar convertida anacrónicamente en cuartel general del Cid durante tres años- y El Puig, un punto estratégico a 15 km de Valencia conquistada literaria e históricamente (en 1092) por el Cid. En 1237 Jaime I hizo lo propio, y en ambos casos su ocupación fue determinante para la conquista de la ciudad.

Ya solo nos queda entrar en la ciudad vieja de Valencia por cualquiera de sus puertas históricas -la de Quart o la de Serranos- y recorrer un tramo del antiguo perímetro de las murallas islámicas, cuyos restos, apenas unos lienzos, se hallan encastrados en las casas del casco antiguo. El Cid tomó Valencia el 15 de junio de 1094 después de un durísimo asedio. Se cuenta que tras la conquista subió a la torre del alcázar para ver sus posesiones; nosotros damos los últimos pasos de este viaje subiendo al Miquelet, uno de los símbolos de esta ciudad legendaria. Y nada mejor que los versos del Cantar para describir ese momento: Qué grande es la alegría que corre por el lugar / cuando mio Cid ganó Valencia y entró en la ciudad / Los que iban a pie caballeros se hacen / el oro y la plata, ¿quién os lo podría contar?

La narración del Cantar no acaba aquí: Valencia y sus alrededores son el escenario de otros sucesos y batallas contra los almorávides, deseosos de recuperar la ciudad. Y es en Valencia donde el Cid finaliza sus días: históricamente el Rodrigo murió como príncipe de la ciudad en 1099. Fue entonces, o quizá antes, cuando nació la leyenda. 

Un poco de historia que te ayudará a comprender esta ruta 

 En tiempos del Cid, a mediados del siglo XI, el antiguo califato andalusí se había dividido en numerosas taifas (“reinos” musulmanes). Militarmente débiles, sufrieron primero el acoso de los pujantes reinos cristianos y después la invasión africana de los almorávides. Así, la rica taifa de Valencia era ambicionada por aragoneses y catalanes, y también por los reyes árabes de Zaragoza y Lérida, y por los almorávides. El Cid supo sacar provecho de esta situación conquistando en 1094 la ciudad de Valencia, pero la presión almorávide obligó a su mujer, Jimena, a abandonarla en 1102, tres años después de la muerte de su esposo.

Los almorávides eran tribus procedentes del norte de Marruecos que entraron en la Península en 1086, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI rey de León y de Castilla. Estas tribus se hicieron con el mando de Al-Andalus hasta que a mediados del siglo XII fueron desplazados por los almohades, también originarios de Marruecos. Para entonces el empuje de los reinos cristianos era imparable, aunque no exento de dificultades, y cristalizaría con la conquista definitiva de Valencia por Jaime I en 1238.

El viaje: qué vas a encontrar

El tramo de la Conquista de Valencia posee dos partes muy diferenciadas. La primera, entre Cella (Teruel) y Jérica (Castellón), conforma un itinerario riquísimo desde el punto de vista histórico y medioambiental: pueblos con encanto y de intenso sabor medieval, parajes fascinantes, extensos bosques mixtos mediterráneos, pozas naturales donde bañarse, ríos, estrechos, y muchas otras singularidades que compensarán sobradamente los esfuerzos del caminante. Esta parte de la ruta, unos 160 km, incluye algunos de los tramos más exigentes de todo el itinerario, abundando los senderos de media montaña. Teruel -capital del mudéjar aragonés, Patrimonio de la Humanidad- Mora de Rubielos, Rubielos de Mora y Jérica son las cuatro localidades declaradas Conjunto histórico y/o artístico en este tramo.

La segunda parte comienza en Jérica: tras dejar Segorbe, conjunto histórico-artístico con un poderoso patrimonio gótico, el Camino desciende a Valencia por un itinerario sencillo técnicamente, que une la Vía Verde Ojos Negros con la Vía Augusta. Siempre en descenso, la vista progresivamente se transforma, dando paso entre cultivos hortofrutícolas a un paisaje muy urbanizado. Es entonces cuando se aparece a los viajeros la vista de las murallas de Sagunt, frente al Mediterráneo, una de las ciudades fortificadas más importantes del Mediterráneo y de más antigua fundación. Tras pasar por el Puig, la antigua Cebolla citada en el Cantar, y después de recalar en alguna de las playas del litoral mediterráneo, el viajero accede finalmente a Valencia, la gran recompensa del Cid y posiblemente, también del viajero cidiano del siglo XXI.

Hay varios espacios naturales de interés en esta ruta: los sabinares del Puerto de Escandón -entre Teruel y Puebla de Valverde-, los espectaculares Estrechos del Mijares -entre Olba y Montán- y el Curso Medio del Palancia -entre Caudiel y Algar de Palancia-. Entre Sagunto y Puçol, en el litoral, se encuentra el Marjal dels Moros, un humedal donde crecen plantas endémicas frecuentada por gran variedad de aves acuáticas. Este marjal nos recuerda la proximidad del Mediterráneo y la posibilidad, casi ineludible, de refrescar nuestros cuerpos cansados en cualquiera de las playas que bañan las cálidas aguas del Mediterráneo.

La buena mesa del Cid

La gastronomía en estos territorios está influenciada por la orografía. En el interior, montañoso, la comida es recia y sorprendentemente variada. De raíz tradicional ha incorporado nuevos ingredientes, como la magnífica trufa, y reinventado otros, como los aceites procedentes de olivos antiguos (algunos pudieron ver pasar al Cid). Entre las carnes destaca el cerdo del que nace el afamado jamón de Teruel; el resto acaba en embutidos o en guisos populares como la olla. El caldo del cocido y el jamón, además de la corteza de pan y el huevo, son ingredientes imprescindibles en las pelotas de carnaval, populares en todo el Maestrazgo.

En la costa el gran protagonista es el arroz preparado en sus múltiples variantes: paella, arroz a banda, al horno, negro, con calabaza, en postres... Los pescados incluyen todas las variedades mediterráneas preparados de infinidad de formas, como por ejemplo el suquet de peix, un guiso muy sabroso. De paso, prueba los vinos de alguna de las D.O. de la zona: Valencia y Tierra de Castelló. Y si hablamos de bebida, no te olvides de la horchata, que tiene en Alboraya una de sus capitales. Por último, aquí se producen algunas de las variedades de naranjas y mandarinas más famosas del mundo: pruébalas en temporada y quizá te sorprenda el sabor de una naranja “de verdad”.    

 Señalización y estado del Camino
  •  Para los senderistas el camino está señalizado en todo su recorrido con dos rayas rojas (en aquellos tramos donde el Camino del Cid no esté homologado como GR - Sendero de Gran Recorrido) y una raya roja y blanca, en aquellos tramos donde sí está homologado como GR 160 Camino del Cid o bien coincide con otro GR. Tanto en los mapas como en las topoguías se indica el tipo de señalización que vas a encontrar. También encontrarás paneles indicativos en los principios y finales de etapa así como postes con flechas indicativas y balizas. Las diputaciones de Castellón y Valencia están actualmente pre-homologando sus caminos como Sendero de Gran Recorrido: el 160 es el que identifica al Camino del Cid.
  • En la primera parte de la ruta abundan los caminos rurales y las sendas de montaña, mientras que en la segunda predominan vías de muy buen firme y caminos asfaltados. 
Consejos y recomendaciones
  • Longitud de las etapas: lo ideal es que cada uno defina sus etapas de acuerdo a sus fuerzas y aficiones personales: hay quien prima el aspecto deportivo, la dimensión cultural del viaje o el simple placer sensitivo de disfrutar con lentitud de paisajes y situaciones. Las etapas que planteamos son una mezcla de todo esto, y están pensadas para que un caminante medio en condiciones climatológicas estables pueda disfrutar con calma del itinerario, pero al final eres tú quien marca el ritmo.
  • A partir de la Sierra de la Espina, a unos 10 kilómetros de Caudiel, la ruta es un continuo descenso hasta Valencia, parte de la cual se realiza siguiendo la Vía Verde Ojos Negros. Ya en las últimas etapas, hasta Valencia, predomina el asfalto sobre el sendero. Mucho ojo en los últimos kilómetros ya que la zona está muy urbanizada: os recomendamos que utilicéis las topoguías y tracks actualizados que podéis descargar en esta página.
  • Viaja tranquilo y seguro: lleva contigo los tracks y la topoguía. La ruta está señalizada como GR 160 y todos los años hacemos labores de mantenimiento, aunque siempre pueden desaparecer señales (por accidente, climatología, vandalismo) y en ese caso, sobre todo en el monte, el recurso del track y la topoguía es importante. El mayor problema de orientación puedes encontrarlo dentro algunos pueblos: aunque hemos señalizado internamente muchos de ellos, no lo están todos, y aunque sí lo estén puede suceder que no veas las marcas y en consecuencia no encuentres la salida con facilidad. Lo mejor es, desde luego, preguntar a los vecinos y llevar contigo los tracks o la topoguía, o los mapas, donde aparecen las indicaciones oportunas para seguir ruta.
  • A tu paso te encontrarás con algunas vallas con cancelas y quizá algún pastor eléctrico: son para evitar que el ganado vacuno pueda escaparse. Si ves ganado no te preocupes, ¡no hay ganaderías bravas! Simplemente pasa sin asustar a los animales y por favor ¡no olvides dejar cerradas las entradas tal y como te las encontraste!
  • Víveres y protección. Es importante que lleves algo de comida en tu mochila (bocadillo, frutos secos, barritas energéticas...) que puedan ayudarte a salir de un apuro, sobre todo teniendo en cuenta que algunas etapas de la primera parte cuentan con desniveles importantes. No olvides tampoco llevar agua. En la mayoría de los pueblos hay fuentes: no olvides rellenar tu depósito antes de abandonarlos. Y por último, aunque es una recomendación básica para todo caminante, ¡lleva siempre cremas de protección solar!
  • Reserva con antelación tu alojamiento. Reserva tu alojamiento en el fin de etapa con antelación, y si cambias de final comprueba que hay alojamiento o punto de acogida en ese punto.
  • Consigue tu salvoconducto. El salvoconducto es un "pasaporte" personalizado que puedes sellar en muchas localidades del Camino del Cid. Con él puedes obtener descuentos mínimos de un 10 % en más de 200 alojamientos y beneficiarte de ofertas promocionales. Es gratuito y se solicita en cualquiera de las más de 70 oficinas de turismo de la ruta o en el Consorcio Camino del Cid.
  • Tu guía literaria. Parece un peso innecesario, pero para muchos es una guía imprescindible: no olvides llevar un Cantar de mío Cid; podrás recrear in situ algunos de sus pasajes. ¡Es preferible que utilices una edición modernizada!
  • Y no hace falta decirlo pero... respeta la señalización que te encuentres: dañar, tirar o cambiar una señal significa que los que vayan detrás de ti podrían perderse.

JGG Rev. 23.09.16

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