Villafranca del Cid / Vilafranca


Diversos yacimientos atestiguan la existencia de poblamientos en Vilafranca y sus alrededores desde el Neolí­tico. Aunque no existe documentación fehaciente, existen restos de presencia musulmana en las bases de algunos paramentos amurallados; muy posiblemente, la Pobleta de San Miguel, a pocos kilómetros de Villafranca, fuera en tiempos una alquerí­a musulmana. Con su denominación actual la población "nace" el 7 de febrero de 1239, siendo su impulsor Don Blasco de Alagón, a través de una carta puebla que la define como villa "franca y libre". En 1303 se incorpora al castillo de Morella por decisión de Jaime II, probablemente con la intención de detener la influencia templaria, focalizada en Culla, La Iglesuela del Cid, y Cantavieja. Contra esta decisión Villafranca se rebelará años después iniciándose así­ una lucha por la independencia que duró casi cuatro siglos, y que finalmente consiguió a finales del siglo XVII.

Qué ver y hacer

Villafranca del Cid se halla situada en el Maestrazgo castellonense, en la comarca de Els Ports. Su altitud, 1.125 m sobre el nivel del mar, da buena cuenta del fascinante entorno natural en el que se halla ubicada, una geografí­a abrupta con predominio de rocas calcáreas de encinas y carrascas, así­ como pino negral y albar, acebos y tejos en cotas más altas. Buena parte de este paisaje ha sido alterado por la mano del hombre configurándose hoy como un espacio etnográfico de indudable interés: nos referimos a los miles de kilómetros de cercados y vallas que recorren el Maestrazgo y los numerosos chozos (aproximadamente un millar en Villafranca) que, con fines agrí­colas y ganaderos, se levantaron a lo largo de los siglos con la técnica de la piedra en seco, ejemplo de arquitectura sostenible, y hoy se extienden por los campos para admiración del viajero.

Vilafranca posee un interesante casco antiguo, con casonas solariegas de los siglos XIII al XV. Un paseo por sus calles nos llevará hasta el Ayuntamiento, un edificio gótico, construido entre los siglos XIII y XIV, en cuyo interior se halla el retablo de la Virgen del Losar. También en sus dependencias está la oficina de turismo, por lo que la visita es muy recomendable. Callejear por sus calles posiblemente te lleve hasta el Portal de San Roque, una de las viejas puertas de la villa, amurallada en el siglo XIV. Buena parte de estas murallas fueron destruidas durante las guerras carlistas, pero aún hoy pueden verse importantes restos de las mismas.


 
Además, no puedes perderte...
  • El retablo gótico de la Virgen del Losar. Estas sobresalientes tablas con pinturas góticas datan del año 1455, y son obra del artista Valentí­ Montoliu. El retablo se halla en el edificio del Ayuntamiento.
  • El Museu de la Pedra en Sec, o Museo de la Piedra en Seco: se halla en la antigua Lonja gótica, al lado del Ayuntamiento. En él se puede conocer la rica técnica de la piedra en seco, las herramientas, los modelos constructivos, las tipologí­as de casetas o el paisaje humanizado a partir de un recorrido por paneles, maquetas, recreaciones y proyecciones. Un museo de contenido diferente que invita a visitar y comprender los paisajes de piedra de estos territorios. 
  • El puente gótico de un solo ojo de la Pobla sobre el rí­o de las Truchas, también conocido como La Pobleta de San Miguel, o la Puebla del Bellestar. Aunque se halla dentro del término municipal de Vilafranca, resulta ser un lugar muy especial en la historia y en nuestro recorrido posee entidad propia. Pincha aquí si quieres más información.

Información práctica

Rev. (PAB) 06.07.2016