Tramacastilla


La historia de Tramacastilla está vinculada a la de Albarracín, apenas a 15 kilómetros de distancia, taifa bereber (tributaria del Cid a finales del siglo XI) y, posteriormente, hacia 1170, señorío cristiano regido por Pedro Ruiz de Azagra, hombre de confianza del Rey Lobo, señor de Murcia. El 21 de junio de 1257, por privilegio del rey Jaime I dado en Teruel, Tramacastilla queda integrada en la sexma de Villar del Cobo, una especie de distrito administrativo que, a su vez, formaba parte de la Comunidad de la Sierra de Albarracín, una de las instituciones más antiguas de Aragón. Mientras que las comunidades de Calatayud, Daroca y Teruel desparecieron en el siglo XIX la de Albarracín sigue hoy en día trabajando y si bien es cierto que su actividad ha disminuido notablemente aún da servicio a los 23 pueblos que la conforman, fundamentalmente, en aspectos relacionados con el patrimonio forestal. Tramacastilla es la sede de la comunidad desde sus inicios al ser el municipio más céntrico de la Sierra. 

Tramacastilla está rodeada por tres peñas: Peña el Cabezo, Peña la Umbría y la Peña el Castillo. En lo alto de ésta última existió una torre defensiva de la época berebere, cuando los Beni Razín ocuparon y dominaron toda la serranía. De esta edificación hoy sólo quedan tímidos restos que a duras penas se pueden distinguir dibujando en el suelo lo que fueron los cimientos de la construcción. Sobre la Peña el Cabezo había una torre de vigilancia de origen romano de la cual ya no queda nada. Ambas construcciones (la torre defensiva y la de vigilancia) pueden justificar el nombre del pueblo ya que Tramacastilla significa “entre ambos castillos”. Otras versiones apuntan que se debe a la situación de frontera entre ambas castillas en la que se encuentra ubicado el municipio.

Qué ver y hacer

Tramacastilla es un pueblo pequeño y tranquilo ubicado en la margen izquierda del río Guadalaviar, en el corazón de la Sierra de Albarracín. Se encuentra en medio de un paraje natural muy atractivo. Las rutas senderistas que parten de la localidad nos permitirán conocer un variado conjunto de barrancos, cañones y valles así como extensos bosques de coníferas, encinares y sabinares. Probablemente los sabinares del entorno de Tramacastilla son los más densos y mejor conservados de la Sierra de Albarracín. 

Aunque algunas de las rutas senderistas que arrancan en el municipio pueden resultar algo duras según el nivel físico del viajero hay otras que están diseñadas para familias como la ruta que nos lleva a Las Cuevas.  Se trata de un paseo junto al río Noguera donde se puede apreciar el nacimiento del río y ver la Cueva de la Bruja, la Cueva de la Esbarosa (una especie de tobogán donde el suelo está pulido y los niños se deslizan) o la Cueva de los Urgachos donde se pueden apreciar pequeñas estalactitas. Otra excursión de interés es la del Pozo "El Molino". En ella el viajero podrá observar cómo confluyen los ríos Noguera y Guadalaviar y subir a una cueva que hay en mitad de la montaña denominada Cueva de los Moros a la que se le atribuye una curiosa leyenda acerca de la cual aconsejamos indagar. Para viajeros más experimentados es interesante la ruta del Rodeno. Ésta se realiza a través de rocas que han sido erosionadas por el agua y el viento y que han adquirido formas redondeadas muy singulares. No obstante, requiere una especial mención los estrechos del río Guadalaviar en el entorno de Barrancohondo. Recorrer esta zona con el ruido del agua de fondo es una experiencia totalmente recomendable si lo que se busca es desconectar y disfrutar plenamente del contacto con la naturaleza. Para los cidianos y amantes de las leyendas, aconsejamos preguntar por la Leyenda de Pero Gil que se ubica, precisamente, en este entorno. Aunque se desconoce el origen de la leyenda, según cuentan, la historia ha permanecido igual a lo largo de los años. Al parecer un caballero del Cid estaba cabalgando por este territorio y era perseguido por los musulmanes. Al llegar al desfiladero del Barrancohondo se vio acorralado y tuvo que espolear a su caballo para saltar de un lado a otro del río. Por allí se escapó y parece ser que le perdonaron la persecución. Aunque es imposible que un caballo salte esa zona - denominada como El Salto de Pero Gil - supone un atractivo interesante para su visita. Precisamente – quizás atraídos por esta leyenda – desde el Ayuntamiento de Tramacastilla se ha diseñado un itinerario ecuestre circular que parte del pueblo y llega hasta este punto: el Salto de Pero Gil. La ruta está perfectamente señalizada.

Para llegar al casco urbano de Tramacastilla el viajero podrá hacerlo desde tres accesos. Recomendamos entrar por la desviación de la ermita de Santa María Magdalena, una sencilla construcción ubicada prácticamente a los pies de la carretera. Ya en el pueblo, un paseo por sus calles nos conducirá hasta la iglesia parroquial de Santa Ana, del siglo XVII, la cual preside todo el pueblo. Aunque desmantelada en la guerra civil aún conserva una reja de hierro forjado en el antepecho del coro y una cruz parroquial del siglo XV que, sin embargo, “custodia” Albarracín principalmente por motivos de seguridad.

Además, no puedes perderte...
  • Intenta probar el “gaspacho” (con “s”), un plato típico de la zona. Sobre unas tortas de harina se añade hígado, carne de cerdo o de caza. Aunque se come en ocasiones muy puntuales - fiestas patronales o batidas de caza - quizás te coinciden las fechas y puedes probar este contundente plato (no apto para estómagos delicados)
  • Algunas construcciones de Tramacastilla están realizadas con el yeso rojo tan característico de Albarracín. Si te fijas encontrarás alguna de ellas. De hecho en la localidad hay una empresa que se dedica a su producción y a la que, curiosamente, contactan desde Granada cada vez que se quiere hacer algún tipo de actuación en la Alhambra.
  • A Tramacastilla se le vinculan multitud de leyendas. Además de la de Pero Gil hay bastantes más. Seguro que los vecinos del pueblo te sorprenderán contándote alguna de ellas.

Información práctica

Rev. (PAB) 07.07.2016