Teruel


Puso tributo a Daroca antes,

luego a Molina, que está por la otra parte,
la tercera a Teruel, que está más adelante
(Versos 866 y ss. CMC)

Según el Cantar, el Cid cobró parias de Teruel, aunque muy posiblemente, por aquella época, Teruel sólo fuera un puesto de avanzada fortificado. Fue en el verano de 1171 cuando el rey Alfonso II de Aragón dio a Teruel la categorí­a de villa, convirtiéndose en una "capital de frontera".

Teruel es una localidad de gran interés monumental y artístico, muy agradable de recorrer por su tamaño de pequeña capital de provincia. Para quienes no la conozcan, su visita será una sorpresa. Sus calles conservan aún buena parte de su tipismo y en algunos casos parece remitirnos a la Edad Media, especialmente cuando pasamos junto a las torres mudéjares que, de forma exenta o incorporadas a algún templo católico, pueblan la ciudad.

Precisamente Teruel es considerada la capital del mudéjar aragonés. Los mudéjares eran los musulmanes que se quedaron en sus tierras tras la conquista cristiana. Dedicados al oficio de la construcción, utilizaban materiales económicos -yeso, ladrillo, cerámica- para crear un arte geométrico, cromático e imaginativo muy singular y que llegó a estar muy de moda entre los cristianos. Los artistas mudéjares fusionaron con éxito las técnicas arquitectónicas cristianas y el empleo de ornamentacón árabe para crear un estilo único en el mundo, que le valió ser declarado Patrimonio de la Humanidad en 2001.

En la ciudad existen algunos ejemplos exquisitos: las torres de las iglesias de San Martín y San Pedro -en cuyo interior se encuentra el Mausoleo de los Amantes de Teruel- la torre del Salvador y la catedral de Teruel.

Todos estos lugares están muy cerca del centro neurálgico de la ciudad: la plaza del Torico, que se convierte así en el inicio y final de nuestros paseos por la ciudad mudéjar, y que bien podemos aderezar con la gastronomía típica, cuyo máximo exponente es el reconocido jamón de Teruel.

No puedes perderte...
  • La techumbre de la Catedral, decorada por artistas mudéjares en el siglo XIII y en la que, además de tallas de influencia islámica, puede verse una fascinante coreografía de pinturas en las que se reflejan numerosas escenas y personajes medievales hasta configurar un fiel muestrario de la época. Un espectáculo visual y cultural que no puedes perderte: si te va lo medieval, este es uno de los lugares icónicos del Camino del Cid.
  • La leyenda de los Amantes de Teruel, que relata el amor imposible entre Isabel y Diego, dos personajes del siglo XIII, ha dado lugar a una representación popular, fiesta declarada de interés turístico nacional, denominada Las Bodas de Isabel de Segura, que en febrero, en torno a San Valentín, transforma la ciudad y la devuelve a la Edad Media. Si llegas a Teruel en otro momento, siempre puedes visitar el Mausoleo de los Amantes, donde conocerás esta historia y también la iglesia que lo alberga, Patrimonio de la Humanidad.

 

 

 

 

Información práctica

Rev. ALC: 21.06.17