Oliva (Valencia)


En época musulmana, existía en la actual Oliva una población identificada por algunos estudiosos como Awraba. Situada en el camino entre Denia y Xàtiva, en época de taifas dependió de la de Denia y siempre estuvo ligada por proximidad a esta ciudad. A mediados del siglo XIII, con el avance conquistador de Jaime I, queda incorporada a la Corona de Aragón y ligada al señorío de la familia Carrós, ocupando los pocos colonos cristianos la parte baja y trasladando a los musulmanes conquistados, más numerosos, al arrabal. A pesar de esto y de las sucesivas expulsiones y presiones sobre los moriscos en el reino de Valencia, se mantuvo población mudéjar en Oliva. A mediados del siglo XV Oliva obtuvo a través de la familia Centelles la denominación de condado y durante los siglos XV y XVI, momento de mayor prosperidad, fue amurallada.

Qué ver y hacer

Oliva se encuentra en la costa valenciana, cerca del límite con la provincia de Alicante, en una planicie que se extiende hasta el mar, bajo dos elevaciones montañosas que parecen resguardarla. Los dos kilómetros que separan sus playas de arena blanca del núcleo urbano están rodeados de campos de cultivo de cítricos y construcciones dispersas que se densifican al acercarnos a la playa. La economía de Oliva ha sido tradicionalmente agrícola, destacando en el pasado el cultivo de la caña de azúcar, que convivía con el arroz y la morera, hoy desaparecidos. La riqueza de su entorno natural tiene como protagonista absoluto el Marjal de Pego-Oliva, Parque Natural.

Las dos elevaciones montañosas que el viajero contempla al acercarse a Oliva fueron asentamiento de diferentes fortificaciones desde la Antigüedad. En la más cercana a la localidad se encuentra el castillo de Santa Ana, en ruinas consolidadas y del que aún pueden verse dos de sus torres, situado sobre un pequeño cerro en cuya ladera se asienta la parte más antigua de la población: la morería, hoy parcialmente reconocible en la empinada calle de la Hoz, cuyas casas, construidas sobre la piedra, conservan parte de su tipismo. Es natural pensar que aquí existiera una fortificación musulmana, pero los restos del castillo que han llegado hasta nosotros son del siglo XVI, momento en que, bajo el señorío de la familia Centelles, la ciudad creció en importancia. Las diversas fortificaciones tardías de Oliva (castillo y murallas) se justifican principalmente en la defensa costera frente a los piratas que entonces asolaban las costas valencianas, aunque también en el control de la población morisca y como símbolo del poder creciente de la localidad. De los antiguos amurallamientos del XV y XVI queda uno de sus cinco portales, el Portal de la Virgen, una de las torres, y vestigios de la muralla, datados entre los siglos XV y XVI.

También en la parte alta de la ciudad se encontraba el Palacio de los Centelles, construido durante los siglos XV y XVI, coincidiendo con el esplendor del condado de Oliva bajo la familia Centelles. De este palacio poco queda, apenas una torre (conocida como la torre de la Comare) y unos muros donde aún puede verse una ventana geminada; las fotografías realizadas antes de su destrucción a mediados del XX dan cuenta de su suntuosidad. Los restos de este palacio se hallan repartidos por numerosos museos, incluido el Metropolitan de Nueva York, aunque no es necesario irse tan lejos porque también pueden verse varios restos de importancia en el museo arqueológico de Oliva, donde se conservan algunas piezas de interés del pasado de la ciudad.

Ya en descenso entramos en el centro de Oliva. Junto a la iglesia de San Roc se conserva el Arco del Fossar, que era la entrada al antiguo cementerio cristiano. También resulta llamativa la torre de  la iglesia barroca y neoclásica de Santa María La Mayor. La patrona de la ciudad es la Virgen del Rebollet: los olivenses veneran una imagen que pasa por ser la más antigua de Valencia: se trata de una talla románica del siglo XII de unos 40 cm de altura, y se halla en la capilla del Convento de las Madres Carmelitas. Esta imagen es también el motivo utilizado para el sello de nuestro salvoconducto.

Para conocer algunos de los atractivos de Oliva deberemos salir de su casco urbano. El primero de ellos, a apenas dos kilómetros, son sus más de 10 kilómetros de playas, casi todas de arena fina. El siguiente es el marjal de Pego-Oliva, un humedal combinado con dunas donde predominan los carrizales y las balsas de agua, constituyendo un pequeño ecosistema de gran valor ecológico.  Es parque natural y está incluido dentro de la Red Natura 2000 y de la prestigiosa lista mundial de humedales Ramsar. Se encuentra a 4 km del centro de Oliva y se accede por la N-332 en dirección a Denia.

Por último, y para los más interesados en el mundo medieval vale la pena subir al castillo del Castellar, en las estribaciones de la Sierra de Mustalla, al que se llega por la carretera de Oliva-Pego, a unos 4 kilómetros Oliva. El castillo se encuentra en estado avanzado de ruina; su interés reside en la extraordinaria panorámica que ofrece desde arriba y la satisfacción de pisar una fortaleza islámica, posiblemente tardía, de época de taifas (XI-XII), e imaginar a sus moradores: quizá alguno de ellos, más de 900 años atrás, divisó a las huestes del Cid en una de sus cabalgadas por la zona.

Información práctica

Rev. (PAB) 07.07.2016