Molina de Aragón


Por Santa María iréis a pasar,

id a Molina, que queda más adelante,
la gobierna Abengalbón, que es mi amigo de paz,
con otros cien caballeros bien os escoltará.
Versos 1462 y ss. CMC 

Según el Cantar de mío Cid, tras asentarse en el Poyo del Cid Rodrigo impuso el pago de un tributo al señor musulmán de Molina. Este, de nombre Avengalvón, se convierte en un fiel aliado y amigo de paz. De noble y hospitalario carácter, hace de la Molina islámica una plaza segura para Jimena, sus hijas -Elvira y Sol-, Álvar Fáñez y otros caballeros del Cid. Aquí pernoctan en varias ocasiones e incluso son escoltados por guerreros musulmanes molineses en sus viajes entre Castilla y Valencia.

Al parecer, la figura literaria de Avengalvón tiene su origen en la figura histórica de Ibn Galbun, líder militar musulmán, a caballo entre los siglos XI y XII, señor de Molina. Es posible que a principios del siglo XI, durante la fitna o guerra civil andalusí, Molina estuviera bajo la influencia de la taifa de Zaragoza, pasando en 1046 a pertenecer a la taifa de Toledo, regida por Al Mamún. Años después, en 1085, Alfonso VI se haría con el poder de la taifa toledana, pero Molina quedó fuera de su influencia. En realidad, la pertenencia según las circunstancias a uno u otro reino era bastante endeble: este tipo de  plazas de frontera disfrutaban de una gran autonomía. Molina era un enclave militar bereber. Uno de sus gobernadores fue Ibn Galbun, quien quizá pactó en su tiempo con el Cid (es probable que esto sucediera pero no hay pruebas documentales que lo confirmen). Y es posible que este Ibn Galbun sea el mismo que aparece del lado musulmán como señor de frontera en la batalla de Cutanda, en 1120.

La conquista de la Molina musulmana por Alfonso I el Batallador tuvo lugar en 1128, tras un asedio de más de un año. Como base de operaciones el aragonés Alfonso mandó edificar una fortaleza a unos cinco km al sureste de la población, un "castillo nuevo" que con el tiempo daría lugar a la pequeña población de Castilnuevo. Esta primera ocupación cristiana de Molina no pudo consolidarse y en 1134, a la muerte del Batallador, Molina pudo ser abandonada a los musulmanes, aunque pronto sería recuperada y pasaría a manos de la Corona castellana.

Qué ver y hacer

La ciudad de Molina de Aragón posee numerosos atractivos, entre los que destacan su espléndido conjunto fortificado (el alcázar medieval, la torre de Aragón y las murallas) que dan cobijo al puente románico sobre el río Gallo. Molina es una ciudad para caminarla. El paseo por la ciudad nos lleva por las callejuelas de la judería y la morería; encontraremos plazas escondidas, palacetes y casas blasonadas. Mención aparte merecen las iglesias románico góticas de Santa Clara (XIII) y San Martín (XIII-XVII).

Molina es también inicio de numerosas rutas paisajísticas hacia el Parque Natural del Alto Tajo.

Para más información ponte en contacto con su Oficina de Turismo.

Información práctica

Rev. (ALC) 10.07.2017