Medinaceli


A la mañana siguiente se ponen a andar,

en la llamada Medina se iban a albergar
y de Medina a Molina en otro día van
Versos 2878 y ss. CMC

Aunque el Cantar cita a Medinaceli como plaza castellana, en realidad fue territorio musulmán en vida de Rodrigo, ya que Medina, muy importante por su posición estratégica, no fue tomada por Alfonso VI hasta el año 1104, cinco años después de que el Cid muriera en Valencia. Algunos estudiosos creen que el autor del Cantar, o uno de los autores si estos fueron varios, pudo ser de Medinaceli.

Ubicada en un alto imponente desde donde se divisan varios valles, Medinaceli, en tiempos del Cid, fue codiciada por cristianos y musulmanes, cambiando de mano varias veces entre los reyes de las taifas de Toledo y Zaragoza. La Historia Roderici cuenta que el Cid celebró combate con un musulmán de Medinaceli, al que venció y dio muerte. Este tipo de combates servía para dirimir pleitos; no se sabe cuándo tuvo lugar este combate, sólo que fue posterior al celebrado contra el caballero navarro Jimeno Garcés, este en 1067, por el cual obtuvo el sobrenombre del Campeador.

La tradición cuenta que Almanzor, muerto de regreso a Córdoba tras saquear San Millán de la Cogolla en 1002, fue enterrado en Medinaceli con parte de su tesoro.

Qué ver y hacer

Medinaceli es uno de esos lugares que el viajero del Camino del Cid no puede dejar de visitar, por más que la larga y dura ascensión obligue a un gran esfuerzo a ciclistas y caminantes salvo que opten por la posibilidad de subir en coche. El viejo Medinaceli es una núcleo de piedra armónico, pequeño y silencioso, muy bien cuidado y con notable interés histórico artístico. Al entrar en Medinaceli, topónimo árabe que significa la "ciudad del cielo", el viajero se encontrá primero con su arco romano de triple arquería, único en España, que domina el valle del Arbujuelo, y pone de relieve el paso de los romanos por este lugar.

Durante los siglos VIII a XII fue plaza musulmana de gran importancia geoestratégica: durante el califato, Medinaceli, plaza fuerte de vanguardia en la Marca Media, fue un enclave óptimo desde donde iniciar o terminar las aceifas o ataques sobre territorios enemigos. Emplazada sobre un cerro a 1.200 metros de altitud, era casi inexpugnable.

De aquellos tiempos quedan todavía algunos restos, como el castillo, aunque su actual apariencia es una mezcla de reformas producidas desde el siglo VIII al XIV. El arco "árabe" es en realidad gótico mudéjar, ya que el original debía de ser de herradura.

El esplendor de Medinaceli llegará en el siglo XVI, tras la concesión del título de primer Duque de Medinaceli a Don Luis de La Cerda, con la construcción de grandes obras de edificios religiosos y civiles, como la Colegiata de Nuestra Señora de Medinaceli, el convento franciscano de Santa Clara, sus casonas señoriales o el Palacio Ducal (XVI y XVII) obra del arquitecto Juan Gómez de la Mora, situada en la magnífica plaza mayor de la villa donde también se encuentra la antigua alhóndiga.

Además, no puedes perderte...
  • El atardecer. Medinaceli se halla en un alto, por lo que se poseen interesantes vistas de los alrededores. Los atardeceres desde el castillo son espectaculares.
  • Si eres aficionado o sientes curiosidad por el arte actual tienes una cita en el Palacio Ducal, donde la Fundación DeArte tiene un sorprendente centro de arte contemporáneo, Medinaceli DEARTE,  con exposiciones itinerantes y permanentes de interesantes artistas de la actualidad.

Información práctica

Rev. (PAB) 07.07.2016