Luco de Jiloca

Qué ver y hacer

Luco de Jiloca se ubica en el tramo medio del río Jiloca, en un entorno presidido por una fértil vega. El pequeño valle aparece encajadado entre dos laderas de suaves relieves, cubiertos de matorral con amplias manchas de pinar y carrascas. En torno al río se localizan extensos sotos formando densos bosques, donde podemos localizar algunos bellos ejemplares de chopo cabecero, característicos de la zona.  

El trazado urbano de Luco se extiende sobre una ladera en la margen derecha del valle, y se organiza en torno a la calle principal que hasta hace pocos años formaba parte de la carretera nacional. Un tanto desplazada del centro, su iglesia parroquial es el edificio más significativo de la población y cuenta con una torre de tres cuerpos con decoración de inspiración mudéjar. El templo, construido en mampostería, está dedicado a la Asunción de la Virgen y sigue un modelo gótico muy difundido en el Aragón del siglo XVI.

En la Plaza Mayor, próxima a un bello palacio aragonés del siglo XVII, encontramos una interesante exposición abierta y permanente en la que se nos muestra un buen número de instrumentos y útiles dedicados a la explotación del cáñamo y la vid. En su entorno encontraremos numerosas edificaciones que dan testimonio de antiguos oficios desaparecidos como el molino harinero, martinete de cobre o el pozo nevero.

Remontando la ribera del río Jiloca, el viajero del Camino del Cid llegará hasta el paraje de Entrambasaguas; un sugerente espacio rodeado de densos sotos en la confluencia del río Pancrudo y el Jiloca, que conserva un bello puente de origen romano de tres ojos. En su entorno se encuentra la vistosa ermita de la Virgen del Rosario, un edificio del siglo XVIII pero cuyo origen posiblemente esté relacionado con la desaparecida población medieval de Entrambasaguas

Información práctica

Rev. (PAB) 17.07.2017