Huerta de Rey

Conocemos de la existencia de un castillo o torre de vigilancia en Huerta ya en el siglo IX. Su ubicación orográfica, su proximidad a Clunia y el avance colonizador del reino asturiano-leonés justifican su presencia. En agosto de 934 Huerta (Warta ) sufrió el ataque del califa Abderramán III, que había devastado los nuevos emplazamientos de colonos en Clunia y Coruña del Conde. Curiosamente, la Iglesia parroquial está dedicada a San Pelayo, un niño martirizado por su fe en la Córdoba califal y que fue muy famoso en aquella época necesitada de referentes, milagros, y reliquias.

En 1137 Alfonso VII, rey de Castilla y León, nieto de Alfonso VI, hizo la donación de Huerta y su castillo al monasterio de Silos. De este modo los huertaños, o "lobos", pasaron a depender de la jurisdicción abacial. Esta relación fue muy conflictiva, y finalizó el 22 de junio de 1637, cuando el rey Felipe IV concedió a Huerta el privilegio de villazgo con exención de la jurisdicción silense.

 

Qué ver y hacer

Huerta de Rey es una villa de cuyo ayuntamiento dependen otros tres pueblos del Camino del Cid: Peñalba de Castro, Hinojar del Rey y Quintanarraya. Se encuentra en un cruce orográfico de caminos, protegido por sierras al norte y abriéndose al sur hacia la ribera del Duero. Alterna así la sierra quebrada con espesos pinares y áreas de cultivo de cereal y una pequeña huerta bañada por el río Arandilla que atraviesa serpenteante la localidad, hacia el Duero, donde desemboca. El núcleo, de casas de dos o tres pisos, se arracima sobre un cerro sobre el que posiblemente se asentara el castillo de Huerta del Rey, hoy desaparecido, del que conocemos su existencia al menos desde el siglo X.

El nombre de Huerta (llamado en los documentos históricos "Warta" y "Orta") proviene de la fertilidad de sus tierras y la abundancia de sus aguas, que no se limitan al río Arandilla, pues existen diversos manantiales y fuentes, como el de la Salud, a la que atribuyen poderes curativos. Algunas de estas venas de agua, encontrándose en las afueras del pueblo, disponen de zonas de recreo y son paso obligado en los diversos itinerarios que parten del mismo, muy recomendables para ciclistas BTT y senderistas con tiempo.

Desde el año 2014, en agosto, los vecinos recrean un hipotético paso del Cid por la localidad representando la obra de teatro “El Cid pasó por Huerta”, un espectáculo que se representa en su bonita plaza de toros y en torno al cual, durante el fin de semana, se organiza un mercado medieval y diferentes espectáculos.

Huerta de Rey es también conocida por ser el pueblo de los "nombres raros". Se cuenta que, a finales del siglo XIX, muchas personas tenían nombres parecidos o iguales, lo que causaba problemas con el reparto del correo. Para solucionar este "problema" el secretario del ayuntamiento se le ocurrió echar mano del martirologio romano, y desde entonces comenzaron a bautizar a sus hijos con nombres tales como Evilasio, Gláfida, Filadelfo, Walfrido, Hierónides, Filogonio, Sindulfo, Austiquiliniano, Marceonila, Burgundófora, Marciana, Alpidia, Edevina... Aunque esta costumbre está en vías de desaparición, aún hay muchos huertaños, sobre todo gente mayor, con nombres de los más variopinto.  Una excusa más para que el viajero cidiano entable conversación con sus vecinos, mientras se repone de las "heridas" del viaje y se aprovisiona en un pueblo bien dotado de los servicios propios de una cabecera comarcal.

Información práctica

Rev. ALC: 20.09.17