Fuentes Claras

Qué ver y hacer

El nombre de Fuentes Claras de origen romano es a todas luces un reflejo de la abundancia de riachuelos, fuentes y manantiales que se localizan tanto dentro de la población como en sus alrededores. Fuentes Claras se ubica en el tramo alto del Valle del Jiloca, instalado en su fértil vega que aparece fragmentada en pequeñas huertas y cultivos. En sus márgenes el secano se extiende en el horizonte hasta llegar a fundirse con las parameras turolenses donde comparte paisaje con carrascales y monte bajo.

Alrededor del río, formando parte de su vega encontramos hasta cinco surgencias naturales de agua que son conocidas como “ojos” por su forma ovalada. Son pequeñas balsas rodeadas de vegetación natural y enlazadas por acequias, que forman pequeños refugios naturales para multitud de aves. 

El pueblo se alza en la orilla del río Jiloca, próximo a la carretera y el antiguo Camino Real de Valencia, histórico paso de viajeros, comerciantes y tropas desde la antigüedad. En su término se han localizado restos de un poblado romano si bien las primeras referencias de la existencia de la población se remontan a documentos del siglo XIII. Durante las guerras con Castilla en el siglo XIV la población se amuralló, conservándose todavía algún resto integrado en los edificios de la población, o la torre defensiva, que con el tiempo se transformará en el campanario de la actual iglesia.

Su caserío se organiza en dos barrios separados por el río Jiloca, con un trazado irregular que se ciñe al núcleo medieval en la parte más antigua. Destaca la iglesia de San Pedro, un edificio gótico – renacentista del siglo XVI de una sola nave y construido en mampostería y sillar. En su conjunto todavía se conservan algunas casonas nobles que conservan su interés como la conocida Casa Grande o algunos edificios en torno al ayuntamiento.

Algo que llamará la atención al viajero del Camino del Cid es la existencia de unas pequeñas fuentes que nacen bajo las casas y que son canalizadas hasta las acequias o el río. Son numerosas y reciben el nombre de pesqueras, y hasta hace no muchos años servían a sus habitantes para uso doméstico e incluso criadero de peces. 

Información práctica

Rev. (PAB) 10.07.2017