El Poyo del Cid


Aquel poyo, en él hizo acampada;

mientras que sea el pueblo de moros y de la gente cristiana,
el Poyo de mí­o Cid le llamarán en los mapas.
Versos 900 y ss. CMC

El Poyo del Cid es uno de los hitos fundamentales de este camino cidiano. Se halla a bajo las faldas de lo que fue un antiguo asentamiento celtí­bero y romano: al parecer su nombre procede del latí­n podium, que hace alusión a la posición de la ciudad entre dos cerros, en uno de los cuales, en el de San Esteban, se levantó un campamento fortificado durante la Alta Edad Media, que algunos estudiosos achacan al Cid. El Cantar cita expresamente este enclave y atribuye a la presencia de Rodrigo el nombre de la localidad (el primer documento escrito que incorpora esta toponimia es el Fuero de Molina, 1154). Del cerro de San Esteban dice el Cantar que es "poyo maravilloso y grande". Según el poema, el Cid lo utilizó como puesto seguro desde el que lanzar sus cabalgadas por el valle del rí­o Martí­n y el cobro de parias a poblaciones como Daroca o Molina de Aragón. Según algunos estudiosos, el Cid histórico pudo utilizar la fortificación del cerro como centro de operaciones de su ejército, formado por siete mil hombres, que en la primavera de 1089 impuso su ley en todo el territorio, y durante cuya campaña, que duró quince semanas, derrotó en Tévar al ejército del Conde de Barcelona Berenguer Ramón. La desaparición de fortificación medieval pudo deberse a las guerras fronterizas entre Aragón y Castilla, a finales del siglo XIII.

Qué ver y hacer

Una estatua del Campeador da la bienvenida a los visitantes al Poyo del Cid, y recuerda que, según el Cantar, el Cid construyó en su cerro una plaza fuerte. Poyo es una localidad pequeña, asentada en la margen izquierda del Jiloca; su situación en la llanura del Jiloca propició el enclave celtí­bero y posteriormente romano. Si te fijas con atención, podrás ver, en la falda de los cerros de San Esteban y Valdellosa, hileras de piedras que pueden parecer terrazas pero en realidad visualizan el antiguo trazado urbaní­stica de la ciudad romana, enclave romano que perduró hasta la época de Nerón (siglo I d.C.). Los arqueólogos han hallado restos de 1.456 metros de muralla y las bases de hasta ocho torretas externas de planta cuadrangular.

Ya en el pueblo, la iglesia parroquial de San Juan Bautista, del siglo XVIII, y  la casa solariega de los Benedictos, del siglo XVII, son los edificios más significativos de la localidad. Para los viajeros que dispongan de tiempo y de buenas piernas, o de un todoterreno, les sugerimos la ascensión al cerro de San Esteban: las vistas en dí­as claros son magní­ficas, y según se cuenta pueden divisarse una treintena de pueblos. Sea esta una exageración o no, queda a criterio del viajero; lo que realmente resulta clarificador de esta panorámica es la importancia geoestratégica que pudo tener el enclave durante la Edad Media, así­ como su entorno natural: con inviernos muy duros,  predomina el paisaje de cultivo de secano en la llanura, y los carrascales y sabinares en las faldas de los montes. Ya en la cumbre uno puede sentirse un poco "Cid", y, en la bajada, reponer fuerzas en la fuente de Berenguer, un manantial donde la tradición ubica de manera infundada el lugar en el que el conde de Barcelona lavó sus heridas tras ser derrotado por el Cid.

Los caminantes y ciclistas proseguirán su ruta por el Camino de Fuentes Claras, pasando por la ermita de la  Virgen del Moral, patrona de la localidad, del siglo XVIII, y que toma el nombre de un gran moral que hay en las inmediaciones, y que guarda una imagen de la virgen originariamente gótica, del siglo XIV. Muy cerca, se hallan las ruinas de un viejo convento franciscano construido con sillares romanos reutilizados y el antiguo lavadero de lanas, posiblemente iniciado en el siglo XVI, industria muy extendida en la comarca hasta el siglo XIX, y vinculada a la explotación del recurso natural del agua.

Además, no puedes perderte...
  • Una de las citas cidianas más importantes del año tiene lugar en esta localidad. En junio, Poyo del Cid celebra sus famosos Encuentros con el Cid, una representación popular de dos dí­as de duración sobre las andanzas del Cid en la zona organizada por la ASociación Cultural Mí­o CId, y que cuenta además con un mercado medieval y diversos espectáculos.

Información práctica

Rev. (PAB) 07.07.2016