Cullera (Valencia)


Al rey Yúcef tres golpes le hubo dado,

se le libró de la espada, pues mucho le corrió el caballo,
se le metió en Cullera, un castillo como un palacio.
Versos 1725 y ss. CMC

Según el Cantar, Cullera fue saqueada por el Cid en su campaña de desgaste para debilitar Valencia. Tras la batalla de Sagunto, el Cid se dedicó a saquear diversos puntos de la taifa valenciana, en ataques rápidos que lanzaban por la noche, como Cullera, Játiva y Denia. Tras conquistar Valencia, el rey almorávide Yussuf cruzó el Estrecho con 50.000 hombres para recuperar la ciudad, pero fue derrotado por el Cid en batalla campal y terminó refugiándose en Cullera para salvar la vida.

Bañada por el Mediterráneo, Cullera vivió una de sus épocas más florecientes durante el periodo musulmán, con la implantación de nuevos cultivos y sistemas de regadío; precisamente se cree que el topónimo proviene de esta época y significa "cumbre alta". Su importancia estratégica fue aún más patente en esta época, al dominar el paso desde el interior hacia La Marina y La Safor, además de controlar el tráfico del Júcar en su sector. Aún hoy pueden contemplarse los restos de fortificaciones y atalayas de aquel tiempo. No es de extrañar que, teniendo en cuenta su importancia, el Cid la saquease en su campaña de desgaste para debilitar Valencia, siempre de acuerdo con lo narrado en el Cantar.

En 1157, el castillo fue donado por Ramón Berenguer IV al Hospital, donación confirmada por Alfonso II. Sin embargo la ciudad se mantuvo bajo influencia musulmana hasta la capitulación definitiva de Valencia, en 1240. La fortaleza de Cullera fue testigo de revueltas y sublevaciones, como la de los moriscos o su toma en el siglo XIV por Pedro de Castilla durante la guerra contra el rey Pedro de Aragón, llamada la Guerra de los dos Pedros. En el siglo XVI, como muchas otras poblaciones mediterráneas,  sufrió los ataques de los piratas; uno de ellos, el más terrible, perpretado en 1550 por el corsario berberisco Ragut, ha quedado grabado en el imaginario local.

Qué ver y hacer

Cullera, reconocida por sus excelentes playas, se encuentra a 38 km al sur Valencia, a orillas del Mar Mediterráneo, regada por el curso bajo del rí­­o Júcar, que da lugar a una extensa red de acequias parcialmente de origen musulmán que discurre por arrozales, naranjos y huertas.

La visita del viajero cidiano tiene como punto de referencia el castillo de Cullera, citado en el Cantar de mí­­o Cid, situado en un alto desde el que se domina la bahí­­a y tierra adentro. Para llegar a él se pasa por el barrio de Santa Ana, conocido antiguamente como el Arrabal del Mar. Es el primer núcleo exterior que se construyó fuera del recinto cristiano. Era también el más antiguo barrio de pescadores; de retorcidas calles, aún conserva sus casetas, que a principios del siglo XX eran barracas tí­­picas valencianas de tejado de paja. Se cree que hubo aquí­­ una comunidad judí­­a hasta 1391, año en que sus miembros fueron convertidos o expulsados. Siempre en ascensón se encuentra el Barrio del Pou (Barrio del Pozo), de calles estrechas y construcciones tradicionales muy adaptadas a la topografí­­a de la ladera de la montaña, desde donde parte la calle del calvario.

La calle del Calvario es una de las imágenes más pintorescas de Cullera. De origen musulmán, formaba parte del camino de la subida a la antigua fortaleza del Castillo. La blanquí­­sima y zigzagueante senda de las revueltas nuevas es una construcción de auténtica ingenierí­­a del siglo XIX en perfecto trazado sobre la abrupta orografí­­a del lugar con los oratorios correspondientes a las catorce estaciones o casetas del Calvario.

Muy cerca, a medio camino, el viajero se topa con la Torre de la reina Mora, o Torre de Santa Ana. Esta torre era la puerta de acceso al viejo castillo musulmán, y aún hoy puede apreciarse en la puerta anterior un arco de medio punto, que permití­­a el paso de un lancero a caballo. Su construcción data de finales del siglo XII o de los primeros años del siglo XIII, perí­­odo en el que la presión conquistadora cristiana era muy intensa.

El castillo de Cullera ha sufrido numerosas reformas y modificaciones: sobre las ruinas del castillo musulmán, el rey Jaime I, en el siglo XIII, mandó construir otro. Después fue de nuevo restaurado por Pedro IV el Ceremonioso. Fue fortificado y artillado durante la Guerra de la Independencia. A finales del siglo XIX, se añadó adosado el importante Santuario de la Virgen de estilo neorrománico, en cuya nave central se encuentra la imagen de la Virgen de la Encarnacón, de culto de origen medieval. La talla es una imagen rústica y ojival que data del siglo XIV, y es conocida como la Moreneta, a causa del color del rostro y de sus manos. El castillo, forma parte de un complejo amurallado que comprende la fortaleza, dos recintos fortificados o albacares, cinco torres y el conocido Alt del Fort, un fuerte construido durante la primera guerra carlista sobre los cimientos de la ciudadela islámica.

Otra parte importante de Cullera está ligada a la piraterí­­a que asoló las costas mediterráneas durante el siglo XVI. La Torre del Marenyet fue construida durante el reinado de Felipe II en la margen derecha del Júcar como punta de vigilancia y defensa en la desembocadura del rí­­o en el caso de nuevos ataques costeros. La torre es visitable y se ha dispuesto según su antigua funcionalidad: el viajero podrá desde disfrutar de una interesante vista de la costa a mosquetones de la época de Felipe II. El pasado corsario puede revivirse en Cueva Museo de Dragut, un pequeño centro sobre la piraterí­­a.

Además, Cullera cuenta con varios museos de interés: Museo de Historia y Arqueologí­­a, Museo Fallero, Museo del Arroz; para conocer los horarios y precios te aconsejamos visites las webs de turismo de Cullera o llames a las oficinas de turismo que recogemos aquí­­.


 
Además, no puedes perderte...

  • Las playas de Cullera. Cullera cuenta con excelentes playas. Posee 15 km de costa de amplias playas de fina arena y aguas tranquilas y templadas, donde es posible practicar durante gran parte del año una variada gama de deportes náuticos: Mareny de Sant Llorení­í‚§ (playa nudista), Dosel y Escollera (con dunas de gran valor ecológico), Faro (indicada para el buceo), Cap Blanc (apropiada para la práctica de windsurf y con escuela de vela), y Brosquil (sin edificaciones en primera lí­­nea de playa), entre otras.
  • La Cueva Museo del Dragut. Este recinto alberga una exposición temática sobre la piratería mediterránea en el siglo XVI., y cuenta con armas, armaduras, trajes tí­­picos de la época, maquetas, documentos históricos, instrumentos de navagación y banderas entre otros elementos. También puede verse una galera de asalto corsaria y algunos instrumentos de tortura de la Inquisición. Puedes encontrar más información en www.cuevadeldragut.com
  • Si quieres saber más sobre Cullera puedes descargarte la Guía Virtual de Cullera editada por el Patronato de Turismo, València Terra i Mar que encontrarás si pinchas aquí. 

Rev. (PAB) 07.07.2016

Información práctica

Rev.: (JGG) 18.1.2016