Cox


Situada entre Elx-Elche y Orihuela, la historia medieval de Cox está vinculada a los grandes movimientos militares y políticos del siglo XIII en los que dos potencias peninsulares, Aragón y Castilla, se disputaban los restos del imperio almohade en la zona de Alicante y Murcia. Inicialmente Cox quedó bajo la órbita castellana tras las conquistas de Alfonso X. En realidad se desconoce el origen etimológico de la localidad (podría ser latino), si bien en el Libro de Repartimientos de Orihuela (siglo XIV) aparece citada como  Benimancox, que viene a significar que en ese lugar, llamado Cox, habitaba la familia Amán, lo que indica su naturaleza de alquería (en los tiempos de la dominación musulmana, las alquerías eran unidades productivas agrícolas ligadas a una familia que la explotaba y que daba su nombre al lugar). Debido a los diferentes acuerdos diplomáticos entre las Coronas de Castilla y Aragón en 1304 Cox abandonó la jurisdicción castellana y quedó incorporada al Reino de Valencia y adscrita a la jurisdicción municipal de Orihuela, de la que logró independizarse a principios del siglo XVI. Desde la conquista castellana hasta principios del siglo XVII Cox mantuvo una importante población musulmana, diezmada tras el decreto de la expulsión de los moriscos.

Qué ver y hacer

Cox se encuentra entre Orihuela y Elche, sobre una fértil llanura propicia para la actividad hortofrutícola, tradicional del pueblo, y "defendida" por la sierra dentada de Callosa de Segura. De clima mediterráneo, los inviernos son suaves y los veranos calurosos, con una temperatura media aproximada de 19 grados. La población se ha extendido a lo largo y ancho de la llanada, especialmente en el último siglo, y aunque conserva un interesante casco antiguo a los pies del castillo, su urbanización preponderante es moderna y heterogenea sin alturas superiores a los cuatro pisos.

El edificio más significativo es su castillo, de origen islámico y considerado uno de los más antiguos de la Comunidad Valencia, al que nos dirigimos ascendiendo por un viacrucis que nos lleva primero a la ermita de Santa Bárbara y seguidamente a los muros de la fortaleza, a unos 80 metros de altura. Sobre esta peña se asentaron pueblos más antiguos según atestiguan los hallazgos arqueológicos (iberos y romanos entre otros). El castillo islámico data al menos del siglo XI, pero fue muy modificado con posterioridad, especialmente a finales del siglo XV por encargo del señor de la fortaleza, Juan Ruíz Dávalos, quien construyó una capilla en honor a Santa Bárbara, nombre por el que el castillo es conocido actualmente.  Muy deteriorado a lo largo del tiempo, fue restaurado en el siglo XX y muestra un interesante aspecto que evoca su pasado islámico aunque sin los matacanes ni almenas originarios. Consta de un recinto amurallado y un pequeño palacete o casa señorial del siglo XV. Sus elementos constructivos más antiguos están construidos con tapial y mampostería.

Ya en el pueblo nos acercamos a la iglesia de San Juan Bautista, construida en la segunda mitad del siglo XVIII, sobre una iglesia anterior erigida, como era costumbre, sobre la antigua mezquita.  El viajero que callejee por Cox no debe marcharse sin comprar y saborear alguno de las variedades frutícolas que todavía se cultivan en la localidad y que refrescarán su paseo; ese deambular posiblemente le dirija a alguno de sus museos: en el de la historia de la villa (en la Casa de la Cultura) podrá conocer la historia y costumbres de la localidad a través de objetos y fotografías; un segundo museo nos lleva hasta el molino de Cox, del siglo XVII. Al parecer fue construido por los castellano-manchegos que llegaron a repoblar la vega tras la terrible peste de la segunda mitad del siglo XVII. Este hecho explicaría su aspecto, más propio, aunque no exclusivo, de los paisajes quijotescos de la Mancha. Este es de grandes proporciones y consta de tres pisos. Inicialmente destinado a la molienda del cereal, posteriormente se utilizó como noria para la extracción de las aguas que regaban las huertas del marqués de la localidad, hoy ocupadas por edificios y calles de nueva construcción. Este antiguo molino acoge el Museo Etnológico de Cox, donde se exponen elementos utilizados en los trabajos de la huerta, el campo o en la vida diaria.

Además, no puedes perderte...
  • Subir al castillo. La subida al castillo se realiza siguiendo las escaleras y el empedrado del viacrucis. Además de poder observar de cerca uno de los castillos más antiguos de la Comunidad Valenciana y rememorar a las gentes que lo habitaron, las vistas desde allí son impresionantes: por un lado se extienden las paredes de las estribaciones de la Sierra de Callosa y por otro se accede a la inmensa llanura sobre la que se prolonga el pueblo. Fácilmente se entiende así la importancia estratégica de esta peña utilizada desde la Antigüedad.
  • Releer a Miguel Hernández. La verdad es que para leer a Miguel Hernández no hace falta ninguna excusa, pero siendo el Camino del Cid una ruta seminalmente literaria, cabe recordar que Cox fue lugar de residencia del poeta, y como tal forma parte de la ruta senderista conocida como la Senda del Poeta, itinerario seguido parcialmente por el Camino del Cid, y que desde Cox se desplaza a Callosa de Segura, Redován (lugar de nacimieto de Miguel Hernández) y Orihuela. Una buena ocasión, sin duda, para releer alguno de los poemas del poeta.

Información práctica

  • Ayuntamiento: Plaza Glorieta, 1 (03350)
  • Teléfono: 965 360 000
  • Correo electrónico: aytocox@gmail.com
  • Web: www.cox.es
  • Habitantes: 7.097
  • Altitud: 16 m.

Rev. (PAB) 06.07.2016