Covarrubias


Entrar en Covarrubias es sumergirse en la historia más profunda de Castilla. Su ubicación, a orillas del Arlanza y en el valle del mismo nombre, ha facilitado su poblamiento desde época pre-romana, pero es en la Alta Edad Media cuando adquiere las señas de identidad que hoy la distinguen como una de las villas con más carisma dentro de la provincia de Burgos, en buena medida debido a que fue plaza de avanzada de la vanguardia castellana frente al dominio califal y a su vinculación con el conde castellano Fernán González (siglo X). 

Fernán González es una de las grandes figuras, tanto históricas como legendarias, de la historia castellana, muy ligada a los orí­genes del entonces inexistente, aunque ya embrionario, reino de Castilla. La relación de Fernán González con la villa se prolongarí­a en sus desdendientes. Su hijo Garcí­ Fernández, fundó en 972 el Infantado de Covarrubias. Punto intermedio hacia Silos, situada en un enclave estratégico, según los estudiosos es muy probable que el Cid pasara por Covarrubias y avistara desde el Arlanzón, como hoy lo hace el viajero, las murallas de la villa.

Qué ver y hacer

Covarrubias es una villa medieval de gran interés turí­stico y cultural. Tanto sus edificios históricos como su casco urbano de origen medieval resultan muy evocadores al viajero, a quien recomendamos entrar por el Arco del Archivo del Adelantamiento de Castilla (siglo XVI), de estilo herreriano.

Desde el Arco se llega a la Plaza de doña Urraca, centro neurálgico de la villa, y desde allí­ al Torreón de Fernán González, también llamado de doña Urraca, del siglo X: se trata de una torre  de vigilancia y defensiva casi a pie del rí­o Arlanza, su silueta troncocónica y su imponente presencia sugieren lo que pudo ser Covarrubias durante la Alta Edad Media y su importancia como puesto de avanzada.

Muy cerca se halla la Ex Colegiata de San Cosme y San Damián, templo predominantemente gótico, del siglo XV, que merece la pena ser visitado, ya que son numerosas las sorpresas que acoge en su interior: el claustro; al famoso órgano de Covarrubias, del siglo XVII, aún en funcionamiento; el sepulcro de Fernán González; o su impresionante museo parroquial, que cuenta con una importante colección de piezas de arte sacro, entre las que destaca el Trí­ptico de los Reyes Magos, talla policromada de finales del siglo XV o principios del siglo XVI.

Desde la colegiata el viajero puede tomar el paseo de la Solana, paralelo al cauce del rí­o y a las antiguas murallas, mandadas derribar en el siglo XVI por el médico personal de Felipe II, el "divino" Vallés, con la intención de que el viento saneara las calles de la villa, asolada por la peste. Desde allí­ puedes dirigirte, atravesando algunas calles y pequeñas plazuelas, a la iglesia de Santo Tomás, del siglo XV, construida sobre una anterior, románica, de la que aún se conservan algunos vestigios en una de sus naves y en la pila bautismal, románica al igual que la de la vecina Mecerreyes, aunque su reclamo más llamativo es la escalera del coro, de estilo plateresco.

Desde Santo Tomás el viajero puede regresar a la plaza de doña Urraca donde reponer fuerzas en alguno de los restaurantes de la villa, especializados en platos de la cocina castellana, la olla podrida, el cordero asado y los postres caseros basados en frutas y lácteos.

No puedes perderte...

Callejear por sus calles. Las reminiscencias medievales de Covarrubias aún son visibles en su trazado urbano, en el estrechamiento de sus calles o en las pequeñas plazas soportaladas, que hací­an las veces de mercado y foro popular. La mayorí­a de las edificaciones del casco antiguo conservan su estilo constructivo tradicional, basado en el adobe y las vigas entramadas.

La ex Colegiata es otro de los grandes atractivos de Covarrubias y sin duda los aficionados al arte gótico encontrarán muchas razones para su visita, pero si estás interesado en la historia fundacional de Castilla, este es uno de los sitios que no puedes perderte, ya que en su interior se hallan los restos de Fernán González y de algunos de sus descendientes. Los sarcófagos son muy sencillos y apenas vistosos, pero es que el interés no depende de lo que el viajero ve, sino de su capacidad de evocación.

El Monasterio de San Pedro de Arlanza. A 7 km de Covarrubias, por una carretera serpenteante que se hunde en la Sierra de las Mamblas, entre tupidos bosques de roble, sabina y encina, se halla el monasterio de Arlanza, posiblemente fundado a finales del siglo IX o principios del siglo X bajo la protección del padre de Fernán González. Aunque hoy se encuentra en estado semiruinoso conserva trazas evidentes de su planta románica, si bien son los estilos góticos y herreriano los que prevalecen. El de Arlanza es uno de los monasterios fundacionales de Castilla; su ubicación en un paraje muy sugestivo junto al rí­o Arlanza y los siglos de historia que acumulan sus muros merecen este alto en el camino.

Información práctica

Rev. (PAB) 06.07.2016