Castillejo de Robledo


Cuando dejaron a mis hijas en el robledo de Corpes,
conmigo no quisieron tener parte y perdieron mi amor:
¡denme mis espadas, cuando mis yernos no son!
Versos 3156 y ss. CMC

Dentro del Camino del Cid resulta imprescindible la visita a Castillejo de Robledo, lugar donde la mayoría de los estudiosos emplaza la afrenta sufrida por las hijas del Cid a manos de sus esposos, los infantes de Carrión. Rescatadas por su primo, Félez Muñoz, las hijas del Cid reposarán en San Esteban hasta reponerse de sus heridas. Esta vinculación con la leyenda cidiana contrasta con el origen incierto de Castillejo de Robledo, que  apenas permite aventurar sobre su pasado islámico hasta el siglo XI. Las huellas posteriores de la historia aún son visibles en su iglesia románica o en su castillo.

 

Qué ver y hacer

Castillejo es un pueblo pequeño, menos de 200 habitantes, dedicado a la agricultura de secano, la ganadería  y últimamente al vino y al turismo, cada vez mayor debido a su atractivo patrimonio y a ser sede de la Escuela de Caza y Prácticas Cinegéticas de la Federación Española de Caza, lo que justifica su importante número de alojamientos. Situado en un valle pequeño y estrecho entre roquedos calizos en los que crecen las plantas aromáticas, está rodeado por encinas, sabinas y robles. Estos dan nombre al pueblo y lo vinculan al lugar en el que el poeta ubicó la Afrenta de Corpes. En su monte cercano abundan jabalíes, conejos, perdices y codornices.

El topónimo de Castillejo de Robledo proviene de su castillo, en tiempos propiedad de la Orden del Temple. Tras su supresión por el Papa Clemente V en 1311, el castillo pasó a la Orden Hospitalaria de San Juan. En el siglo XV don Alfonso Carrillo de Acuña, reedificó el edificio, y es esta remodelación la que ha llegado hasta nosotros y hoy pervive, en ruinas, apuntalado sobre una gran roca caliza, a la que podemos acceder sin dificultad por un corto sendero desde la iglesia parroquial. Del castillo, que constaba de un doble recinto amurallado, quedan principalmente dos torres, el aljibe, y lienzos de las murallas. Situado en un alto es un buen lugar para descansar un rato y contemplar los paisajes silenciosos de castillejo.

La fuerza evocadora de las ruinas del castillo se multiplica al acercarse a la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, románica, de los siglos XII y XIII. Esta es una de las iglesias románicas rurales más interesantes del Camino del Cid en buena medida debida a la conservación parcial de sus pinturas, el arco triunfal de trazado ojival custodiado por la pinturas de dos dragones o serpientes, la equilibrada portada de cuatro arquivoltas -posiblemente del siglo XIII- que conserva restos de su policromía original, o la presencia en su ábside de canecillos entre los que se advierte un interesante ejemplo de la siempre curiosa imaginería erótica,

Aún puede encontrarse huellas románicos en los restos ruinosos de la Ermita de los Mártires, ya fuera del pueblo, a la izquierda del camino viniendo de Langa.

Por último, los amantes de la leyenda cidiana, pueden acercarse por un camino que lleva unos veinte minutos, hasta los restos de la ermita de la Concepción del Monte, situada bajo una gran roca, al inicio de un valle estrecho y cerrado, y en cuyos alrededores se haya una fuente que tradicionalmente se ha señalado como el paraje en que tvo lugar la Afrenta de Corpes, donde los Condes de Carrión abandonaron a las hijas del Cid, tomándolas por muertas.

Además, no puedes perderte...

Además de su imprescindible iglesia románica, la visita a Castillejo, que se encuentra dentro de la denominación de origen Ribera del Duero, será una buena ocasión para probar un interesante tinto crianza, de nombre “Silentium”.

Información práctica

Rev. (PAB) 07.07.2016