Cantavieja


En la época del Cid Cantavieja debía de ser un enclave musulmán, y lo siguió siendo hasta 1169, año en que fue conquistada por Alfonso II de Aragón. El aragonés entregó las tierras ganadas a la Orden del Santo Redentor: la orografía feraz del Maestrazgo y su baja densidad demográfica hizo que este territorios estuviera regido tradicionalmente por Órdenes Militares, que por entonces era la forma más práctica de controlar estos territorios, tan extensos, abruptos, escasamente fértiles para la agricultura, y poco poblados.

En 1212 Cantavieja fue entregada a los templarios, y así seguiría hasta la desaparición de la Orden del Temple, tras lo cual, como muchas otras propiedades templarias, pasaría a manos de la Orden de San Juan de Jerusalén.

Como buena parte de los territorios del Maestrazgo, Cantavieja se enriqueció en el siglo XVIII con el comercio de la lana. En el siglo XIX las guerras carlistas colocaron al pueblo en el ojo del huracán: el general Cabrera la convirtió en la capital militar del Maestrazgo, lo que la convirtió alternativamente en objeto de deseo de cristinos y carlistas, y estuvo sometida a diversos, y trágicos, asedios, de los cuales guardan buena memoria sus habitantes.

Qué ver y hacer

Cantavieja es un pueblo armonioso declarado conjunto histórico artístico enclavado en pleno Maestrazgo. Situado a 1.200 m sobre una planicie que se abre abruptamente al vacío, y que determinó su importancia geoestratégica, posee un casco antiguo muy atractivo, entre cuyos edificios destacan su Ayuntamiento, de estilo gótico, sus casonas blasonadas o la iglesia gótica de San Miguel (siglo XV).

En Cantavieja, además, podemos acercarnos a la historia de España a través del Museo de las Guerras Carlistas. Ubicado en la localidad, recuerda la importancia que adquirieron las  montañas del Maestrazgo en el siglo XIX como reducto de la insurgencia carlista. Destaca el centro de documentación relacionado con las guerras civiles de aquella época.

Además, no puedes perderte...
  • Cantavieja y sus alrededores ofrecen numerosos atractivos para los viajeros, pero para los más "cidianos" recomendamos una visita a Fortanete, localidad turolense de pasado templario a 17 sinuosos kilómetros de Cantavieja. Desde allí, y a unos 6 km al norte, por una senda parcialmente señalizada como GR 8, se halla uno de los llamados castillo del Cid, y como tal aparece en un documento de 1194, aunque el castillo es anterior. Se trata de los restos de una construcción fortificada de la que aún quedan parte de los lienzos y tres torreones. La construcción se halla en un paraje agreste a 1.700 m de altura. Su origen sigue siendo un misterio, pero su impresionante panorámica sobre el valle de Mercadales dice mucho de su antigua función militar y de vigilancia.

Información práctica

Rev. (PAB) 07.07.2016