Atzeneta del Maestrat


El origen de Atzeneta es islámico. La actual población se debe a un asentamiento de bereberes del norte de África de la tribu de los Zanata durante el siglo VIII, y a quienes se debe el origen etimológico de la villa. Desde sus comienzos, Atzeneta estuvo vinculada a Culla y corrió su misma suerte histórica, incorporándose al reino de Aragón en 1233. En 1245 se creó la Setena de Culla, donde Atzeneta estuvo integrada hasta 1890. En 1272 obtuvo de Guillem d´Anglesola su carta puebla a cuyo reclamo acudieron 80 primeros pobladores. En 1303 la familia Anglesola vendió Culla y las aldeas dependientes al Temple. Tras la desaparición de esta Orden, en 1316 pasó a formar parte de los territorios de la Orden de Montesa dentro de la Setena de Culla. Fue entonces, en el siglo XIV, cuando Atzeneta adquirió el título de villa.

Qué ver y hacer

Atzeneta se halla en un valle a 400 metros sobre el nivel del mar situado en las estribaciones de los montes del Peñagolosa y a orillas del río Monleón. El paisaje de cultivos que lo circunda ofrece también a la vista algunas masías dispersas y masas de pino de carrasca y almendros y olivos, dispuestos en terrazas construidas con la técnica de piedra seca. Vinculada geográficamente al Maestrazgo, importante centro de operaciones durante las guerras carlistas, aquí el general O´Donnell derrotó al general Cabrera en 1839.

La visita a Atzeneta, también conocida como Adzaneta, nos dirige al casco antiguo, de calles tranquilas de baja altura y fachadas encaladas, donde en algunos dinteles es posible encontrar aún los viejos escudos señoriales de quienes las habitaron. Esta parte de la ciudad es denominada la "villa cerrada", pues se sitúa sobre el primitivo asentamiento bereber, incrustado entre dos barrancos que ofrecían una protección natural reforzada por un amurallamiento, origen de los lienzos de murallas actuales que aún se conservan y puede ver el viajero, a veces incrustados en edificaciones modernas o formando parte de casas. Tras callejear nos dirigimos a la iglesia de San Bartolomé, de los siglos XIV y XV aunque con numerosas reformas en épocas posteriores.

Muy cerca se halla la Torre de la Prisión, de incierto origen, auqnue es posible que formara parte de las murallas medievales que rodeaban la villa y de las que aún se conservan restos dispersos y algunos otros más significativos, como en la calle de la Orden de Montesa. Las murallas de la villa se conservaron hasta el siglo XVIII. La torre es de planta cuadrada. Las ventanas aún conservan una sólida rejería acorde con la finalidad del edificio. Se desconoce cuando comenzó a usarse como prisión, pero siguió usándose como tal hasta los años sesenta del siglo pasado.

Fuera del pueblo, en una zona llamada Les Foies, se encuentra el Castellar, el castillo, en la ermita de San Juan (siglo XIV). Lo que queda de este castillo es una torre fortificada con orígenes posiblemente en el sigo XI. El castillo se encuentra documentalmente datado en 1273. La torre actual, visible para los viajeros, es de estilo gótico, de planta cuadrada y arcos de medio punto. Su finalidad era vigilar la entrada a las tierras de Culla por la margen derecha del río Monleón.

Información práctica

Rev. (PAB) 06.07.2016