Arauzo de Torre


La presencia humana en Arauzo se remonta a la Antigüedad. A los restos de un castro de la primera Edad del Hierro debe sumarse la importante huella romana a la sombra de la vecina Clunia, una de cuyas vías pasaba por este lugar y seguía por Lara hasta el río Ausín pasando por Peñacoba y Silos, entre otros lugares. La decadencia de Clunia en el siglo V arrastró al resto de las aldeas circundantes, sumidas en un silencio documental hasta que en el siglo XI, vuelve a aparecer esta localidad con el nombre de Arabuzo, que debe su apellido a la torre defensiva que debió instalarse en lo que entonces era un pequeño poblado, en el espacio hoy ocupado por la iglesia de San Pedro.

Qué ver y hacer

Lo primero que nos llama la atención en Arauzo de Torre, tras cruzar el puente canto sobre el río Aranzuelo, son las señales de carretera, que indican diferentes destinos y que ponen de manifiesto el papel de Arauzo como cruce de caminos en época romana. Estas señales son, de algún modo, un eco lejano de aquellos tiempos. La presencia romana es más visible en su fuente muy apreciada por los vecinos de la localidad. El "desmantelamiento" de la ciudad imperial de Clunia supuso que buena parte de sus piedras se desperdigaran por las comarcas aledañas de Burgos y Soria: el viajero curioso podrá encontrar en alguna fachada varias piedras labradas de origen romano, como por ejemplo en el muro meridional de la iglesia parroquial.

El paseo por la localidad nos lleva  a su plaza, que conserva unos pocos edificios soportalados. Desde allí nos podemos dirigir al cementerio, donde en uno de sus muros pueden verse una serie de estelas medievales, abandonando el pueblo por la zona de las bodegas, hacia Clunia.

Información práctica

Rev. (PAB) 06.07.2016