Alfarrasí


Alfarrasí es un municipio de origen árabe. De hecho su nombre proviene del árabe, en concreto de los alfarrazadores, que eran los que se dedicaban a alfarrazar (en valencianao alfarrassar), es decir ajustar “a ojo” el valor de los frutos del árbol, antes de su recogida. 

Con la expulsión de los moriscos la localidad quedó prácticamente despoblada hasta el año 1625 cuando fue repoblada por 24 familias que se establecieron en el centro de la localidad. Durante la dominación musulmana, Alfarrasí estaba formado por una alquería y el Rahal Alcayd, finca particular del caid de la medina de Xátiva.

Qué ver y hacer

Alfarrasí se sitúa en la comarca de La Vall d’Albaida, a 217 metros de altitud sobre el nivel del mar, próximo al embalse de Bellús, con un relieve de suaves ondulaciones enmarcado en una gran cuenca surcada por el río Albaida y Clariano entre la Sierra Grossa y la Sierra de Benicadell.

El paisaje agrícola que durante siglos ha sido la base de la economía de sus gentes, ha cedido protagonismo en los últimos años al desarrollo de una próspera industria centrada en el plástico y los tejidos, como ha sucedido en buena parte de las poblaciones de la comarca. Esa vocación agraria de sus habitantes tiene su reflejo hasta en el nombre de la población, de origen árabe y que hace referencia a los alfarrazadores (el que estima la cosecha antes de la recogida).Y es que el visitante del Camino del Cid que recorra sus caminos todavía podrá contemplar sus fértiles campos de tierras blanquecinas cultivados por viñedos, frutales, olivares y algún que otro algarrobo superviviente.   

Su casco urbano es dividido en dos por la carretera nacional y llama la atención al visitante la traza ortogonal de sus calles, dominadas por encaladas edificaciones de dos alturas. La cúpula y el campanario de su iglesia parroquial de San Jerónimo destaca sobre el caserío. El templo que se sitúa en el centro de la población se trata de un edificio de una sola nave construido en el siglo XVIII. Su interior destaca por su altar mayor y alberga frescos del pintor morellano Joaquín Oliet Cruella

En sus alrededores subiendo por un calvario con cipreses llegamos a la bonita ermita del Cristo de la Agonía, un edificio sencillo de planta hexagonal desde donde se obtienen bonitas vistas de buena parte del valle. Descendiendo al río llegamos al paraje de la Venta; un espacio natural restaurado al que durante siglos se desplazaron las mujeres de la población para hacer la colada en el río.    

 

Información práctica

Rev. (PAB) 12.05.2017