Alcolea del Pinar

Qué ver y hacer

Alcolea es una población ligada a la autovía; punto de pausa, descanso y repostaje para miles de viajeros que atraviesan el nordeste peninsular. Este carácter de lugar de paso ha contribuido no solo a definir el urbanismo de la población (alargado en torno a la antigua carretera) sino la economía y el temperamento abierto de sus gentes. El origen de todo esto hay que buscarlo en la modernización de las comunicaciones realizada en el siglo XVI cuando se abandona el antiguo itinerario romano de Sigüenza a Medinaceli y comienza a perfilarse el nuevo Camino Real, semilla de la futura carretera y autovía.   

El visitante del Camino del Cid podrá comprobarlo al parar a reponer fuerzas en alguno de los establecimientos de servicios de la población, que sin llegar a serlo ha adquirido a su modo, el rango de capitalidad respecto las pequeñas poblaciones del entorno.

El nombre de la población, de origen árabe, hace referencia a un castillejo o fortificación, por lo que es presumible que en su entorno existiera algún elemento defensivo hoy desaparecido.

La iglesia de la Virgen del Rosario se ubica en la parte alta de la población. Se trata de un edificio sencillo, de una sola nave con una torre rematada con un chapitel metálico y un bonito atrio. Fue levantado en el siglo XIX ya que el templo original fue destruido durante las guerras carlistas.

No podemos pasar por alto la visita a la casa de piedra; una llamativa vivienda tallada a golpe de pico en un enorme bloque de roca gracias al empeño de un vecino sin recursos a principios del siglo XX. La obra se prolongó durante más de 20 años y ha atraído el interés y la curiosidad de numerosas personalidades ilustres.

Si el tiempo nos lo permite podemos acercarnos al museo del Cemento de Máximo Rojo o a la galería museo Perdices para disfrutar con la originalidad de la obra de estos artistas.   

Información práctica

Rev. (PAB) 07.07.2016