Juan García Barrachina: La bicicleta es el mejor vehículo para integrarte con el entorno y con la gente

30-07-2010

Patricia Ansótegui

Habla del Camino del Cid con el mismo entusiasmo que le dedica a su otra gran pasión: la bicicleta, medio al que lleva vinculado más de media vida. Pedagogo, técnico en educación vial y, ante todo, cicloturista diseñó hace ya 18 años la primera ruta que uniría Burgos con Valencia para recorrerla por sendero. Hoy en día, y cada vez que tiene la ocasión, vuelve a sumergirse en el Camino del Cid, un itinerario en su opinión "ideal" para recorrerlo en bici

¿Cómo surgió tu interés por el Camino del Cid?
Prácticamente por un encargo. Hacia el año 1992 un amigo cicloturista danés me pidió ayuda para diseñar una ruta por España. Yo había oído algo de un pequeño libro que recogía información sobre rutas relacionadas con el Cid pero hablaba de rutas por carretera. Mi reto era hacer un ruta por montaña, por camino. En 1992 empecé a trabajar en ello. Finalmente, surgió una ruta que yo llamo "abreviada" ya que, a diferencia de la propuesta por el Consorcio años después, diseñé una ruta para ir lo más directamente posible desde Burgos a Valencia, ocho o nueve días, a una media de 60 kilómetros por día.

El proyecto se materializó poco después y tú mismo decidiste recorrerla para comprobar "in situ" si el diseño era adecuado o no
Sí, en 1994 y aprovechando que se cumplía el 900 aniversario de la entrada del Cid en Valencia me lancé a celebrar esa efeméride cidiana. Fue una experiencia inolvidable. Recorrer la ruta por caminos de tierra, en solitario... fue fantástico. Fui el primero en hacerlo. Luego la gente se fue animando y comenzó a hacer esa ruta que yo había diseñado.

Han pasado más de 15 años... ¿ha cambiado mucho el Camino del Cid desde entonces?
Salvo alguna transformación de asfaltado o algún camino de concentración parcelaria, el Camino del Cid sigue igual. Sí es cierto que hay diferencias importantes con respecto a esos primeros recorridos. Yo iba con un mapa, una brújula y mi guía era la gente que me iba encontrando en el Camino, no mucha todo hay que decirlo (risas). Ahora, sin embargo, el itinerario está señalizado, hay documentación, libros y, fundamentalmente, Internet. Hay mucha más información. A pesar de ello, sigue siendo una ruta tremendamente solitaria si la comparamos con otras como el Camino de Santiago. Creo que la soledad del Camino del Cid es la misma que se vivía en el Camino de Santiago hace 20 o 30 años.

Habrá quienes, precisamente, decidan recorrer el Camino del Cid para huir de las masificaciones
Es la ruta ideal para dejar de un lado los agobios, aquí nadie te atosiga. Además, y aunque esto implique barrer para casa, te diré que es la ruta ideal para cicloturistas. De hecho, cada vez hay más recorriéndola. Estoy convencido de que el 90 por ciento de los ciclistas que van con alforjas en la entrada a Valencia están recorriendo el Camino del Cid.

El Camino del Cid sigue igual pero el mundo de la bicicleta ¿crees que ha cambiado en los últimos años?
Hay que hablar de la bicicleta desde dos puntos de vista. La bici como ocio y deporte y la bici como un medio de transporte. En este último aspecto sí ha cambiado en el sentido de que las administraciones, aunque muy poco a poco, están dando pasos para su uso. Aún así estamos a años de luz de lo que se hace en otros países. Recientemente, un amigo mío me comentaba que en Suecia la gente se programa rutas en bicicleta para sus días de vacaciones. Aquí eso es impensable. Además, en España se tiende a asociar la bicicleta a un vehículo de pobres, a algo que supone demasiado esfuerzo. Sin embargo la bicicleta es el mejor vehículo para integrarte con el entorno y con la gente. Si llegas a un pueblo con tu bici, cargado, encuentras muchas más ayuda que si llegas con tu coche. Lo tengo clarísimo.

Lo que no termina de verse en las carreteras es a cicloturistas mujeres...
En la ciudad es distinto. Mi opinión es que se ha puesto de moda. En las ciudades ves a cantidad de chicas jóvenes. En la carretera, sin embargo, es diferente. El cicloturismo es un deporte de endurecimiento, de fortaleza física, con esto no quiero decir que la mujer sea más débil pero que, quizás, le cueste algo más. Además la mujer, antiguamente, no cogía tanto la bici. Creo que las que empiezan ahora se plantearán en algún momento un viaje, una excursión, recorrer una ruta.

Vamos un poco más allá ¿crees que los conductores respetan al cicloturista?
Queda mucho camino por recorrer aunque creo que se ha avanzado en dos aspectos. En primer lugar, han cambiado algunas normativas y, en segundo, cada vez hay más presencia de ciclistas en la carretera por lo que los conductores ya se han acostumbrado a vernos. Sí es cierto que falta por arreglar arcenes, por señalizar determinados cruces... En el caso concreto del Camino del Cid falta alguna señal que indique o advierta que se trata de una ruta por la que pasan ciclistas.

Es una de las carencias que detectas pero, hoy por hoy, ¿crees que el Camino del Cid es apto para ciclistas?
Sí, aunque hay algún tramo en el que sería conveniente plantear alternativas. Cuando vas cargado con alforjas hay determinados puntos que se te pueden hacer bastante duros.

Has recorrido el Camino del Cid en numerosas ocasiones. La ruta atraviesa ocho provincias, pasa por más de 360 localidades ¿te quedas con algún sitio en concreto?
¡Me quedo con mil sitios del Camino del Cid! (risas). Cada provincia tiene algo especial. Cuando recorres el Camino del Cid, cada día es diferente a otro: un día pasas por una zona desértica, al día siguiente te encuentras una zona llena de castillos, al siguiente una zona salvaje, otro un lugar más habitado... Es difícil escoger un lugar concreto aunque he de reconocer que la provincia de Soria me atrae especialmente.

Lo que sí recordarás es algún momento especial...
Recuerdo cuando en 1994 llegué a un pequeño pueblo cercano al Burgo de Osma. Los niños me vieron con la bici, con las alforjas y les debió llamar mucho la atención ya que no pararon de preguntarme cosas. Para mí fue un auténtico subidón contar mi experiencia a aquellos chavales. Otro momento especial fue hace tres años. Dos compañeros de Valencia y yo decidimos hacer el Camino. A la salida de Burgos se nos unieron dos madrileños. Decidimos parar en Alcubilla de Avellaneda a comer lo poco que llevábamos, pan, queso, un poco de jamón... de repente salió un matrimonio mayor y nos abrió una botella de vino, nos hicieron comida, nos sacaron un postre... una hospitalidad ¡tremenda!.

¿Tienes previsto a corto - medio plazo recorrer el Camino del Cid?
Quizás en septiembre, en seis o siete días si todo sale bien.

Por cierto, ¿cuántas bicis tienes?
Tengo cinco, a cada una de ellas le doy un uso diferente

¿Y cuál es la "Joya de la Corona"?
Es un bici de montaña que tiene polvo del Camino del Cid y que se ha quedado ahí permanente (risas). Tenía otra anterior que me la robaron. Me dolió especialmente ya que no te roban el valor material sino el valor sentimental. De aquella bici guardo muchos recuerdos ya que con ella recorrí por primera vez el Camino del Cid. Hice lo que, hasta la fecha, nadie había hecho.

¿Qué bicicleta recomendarías llevar para recorrer la ruta?
El Camino del Cid también está diseñado para hacerlo por carretera por lo que, para aquellos que no quieran sufrir mucho, pueden usar una bici híbrida. El resto puede recorrer el Camino con una bici de montaña, con que tenga suspensión delantera es suficiente, en definitiva, cualquier bici que supere los 300 o 400 euros en el mercado es válida, con eso y unas alforjas medianas harás un viaje estupendo y encantador.

Tomamos nota Juan.