Agosto era una fiesta

04-08-2015

Alberto Luque Cortina

Ya está aquí el agosto, ese mes sobre el que, queramos o no, gira muchas veces nuestro calendario vacacional. Es ahora cuando España ralentiza las pulsaciones de su corazón laboral, así que muchos se ven obligados a coger estos días, les guste o no, con las consiguientes aglomeraciones y molestias en algunos destinos turísticos muy demandados.

Otros, una importante minoría, optan por destinos alternativos, menos "densos", como el Camino del Cid, y nosotros nos preguntamos: ¿es agosto un buen mes para hacer este itinerario? Si estás pensando en recorrer el Camino en agosto, ya sea porque te apetece o porque no te queda otra, aquí te comentamos pros y contras y algunos consejos.

A priori, el calor está en el top de los inconvenientes. Pedalear o caminar a veinticinco o más grados por lo general resta disfrute y ralentiza nuestra actividad. Y en agosto hace calor en el Camino del Cid, vaya que sí, pero ¿cuánto? Para responder a esta pregunta y a otras relacionadas -medias pluviométricas, horas de luz- en 2012 hicimos un estudio partiendo de los datos ofrecidos en los últimos 80 años por las estaciones meteorológicas y los atlas climáticos digitales (esta información, por cierto, aparece en nuestras guías senderistas).

Las conclusiones de este estudio son muy interesantes. La primera es que julio es ligeramente más caluroso que agosto. Aunque el Camino del Cid recorre espacios esencialmente mediterráneos, podemos distinguir, grosso modo, dos zonas "térmicas": la del interior y la de la costa. Curiosamente, las temperaturas medias máximas son muy similares en ambas, y oscilan entre los 26 y los 32 grados. La diferencia está en las mínimas, cuya media oscila entre los 9 y los 20 grados. Esto quiere decir que el arco térmico es más pronunciado en las zonas de interior y por consiguiente los amaneceres son más fríos. Y ahí va nuestro primer consejo: utiliza las primeras horas del día para hacer los mayores esfuerzos físicos (la mayor parte de los animales lo llevan haciendo así toda la vida y les va bien).

Por supuesto, esta recomendación es casi obligatoria en el caso de los senderistas: un buen pertrecho de agua, un sombrero y cremas de protección solar no pueden faltar en vuestras mochilas. No salgáis de un pueblo sin los bidones, las cantimploras o las bolsas de agua colmadas; y para eso nada mejor que "repostar" en su fuente.

El calor, con todo, también tiene sus ventajas: no tiene por qué ser abrasador, y entonces resulta muy agradable. Además te posibilita disfrutar de alguno de los muchos lugares de baño natural que hay a lo largo del Camino del Cid. En 2016 incorporaremos esta información a nuestras guías, pero mientras tanto te recomendamos preguntar en los pueblos sin ningún tipo de complejos. Algunos de estos sitios son muy populares. Por experiencia propia -estoy pensando en lugares como Retuerta, Montanejos, Somaén, Montán, u Ontinyent por citar sólo unos pocos- la posibilidad de pegarte un bañito en un entorno natural es un lujo, y esto no es una frase hecha.

Están, además, las noches de verano. Para quienes hemos tenido la suerte de disfrutar de un entorno rural durante la infancia, las noches de agosto son mágicas; seguro que sabes a qué me refiero. Y luego están las tormentas veraniegas: se suelen ver como un accidente, un estorbo en el trayecto, pero quizá esta sea una perspectiva equivocada: estos aguaceros son cortos y a veces muy espectaculares: si la tormenta va a alcanzarte busca un cobijo y disponte a disfrutar de un gran espectáculo gratuito. Las sensaciones de proseguir luego el viaje con el olor a tierra mojada te proporcionarán algunos de los momentos más estimulantes de tu viaje.

En realidad el calor no es el gran inconveniente del agosto; el mayor inconveniente es el paisaje. Frente a otras épocas del año, ahora los campos están agostados y algunos tramos pueden resultar monótonos, especialmente para los senderistas. Hay que tener una sensibilidad muy desarrollada para apreciar en su justa dimensión los trigales cortados o las parameras, y no siempre es fácil. Afortunadamente el Camino del Cid atraviesa más de setenta espacios naturales con parajes muy diversos que aliviarán tu caminar, pero en todo caso esta es una realidad con la que tienes que contar si vas a emprender ahora tu viaje.

Por otro lado, en agosto, como por encantamiento, los pueblos multiplican su población por tres o por diez. Ojo: esto no quiere decir que los destinos estén masificados, ya que buena parte son hijos del pueblo con casa propia, pero es cierto que los alojamientos están más demandados y que los precios suben por temporada alta. Nuestro consejo es que si vas a salir en agosto reserves con antelación tu alojamiento y que solicites gratuitamente nuestro salvoconducto, que entre otras ventajas, permite obtener descuentos mínimos de un 10% en más de doscientos hoteles, casas rurales y albergues.

Por lo demás, y salvo que hay que tener más precaución en la carretera, el incremento estacional de la población ofrece más ventajas que inconvenientes: en verano los pueblos están llenos de vida frente al mortecino invierno; muchos establecimientos, cerrados durante el resto del año o con horarios restrictivos, abren en estos meses: desde bares a tiendas de comestibles, pero también pequeñas iglesias y museos; hay un buen número de actividades de todo tipo: desde cine al aire libre a conciertos; las posibilidades de conectar y charlar con la gente son mucho mayores, y luego, claro, lo dejo para el final, están las fiestas de los pueblos. En agosto no hay pueblo que no tenga un patrón o patrona que celebrar. ¿Cómo? ¿Que no has estado nunca en una verbena? ¿Qué nunca has bailado Paquito el chocolatero? Venga hombre, desinhíbete un poco, que en menos de lo que esperas se te acaban las vacaciones y vuelta a empezar con el día a día y sus problemas. Así que ya lo sabes: si tu elección para agosto es el Camino del Cid, en alguna parte nos encontraremos.