La sombra alargada del Cid: la leyenda sigue viva

02-10-2014

Alberto Luque Cortina

Otoño es un buen mes para muchas cosas. Para viajar, desde luego, pero también para leer. A nosotros, que nos toca lo cidiano tan de cerca y estamos siempre pendientes de las novedades editoriales que tienen que ver con el Cid, se nos plantea un otoño muy intenso ya que en los últimos diez meses se han editado varias obras de ficción de temática cidiana. Son libros muy distintos desde cualquier punto de vista que os podáis imaginar. Ahí van por orden cronológico:

  • El Salvoconducto, de Joaquín Gaitano, narra un viaje contemporáneo por el Camino del Cid en el que el salvoconducto del viajero (sí, ese que puedes conseguir en las Oficinas de Turismo) se convierte en protagonista.
  • La sombra del héroe, de Juan Carlos Fernández-Layos de Mier: con los escasos datos existentes el autor novela la vida de Diego, el hijo del Cid, que murió muy joven, en 1097, en la batalla de Consuegra (Toledo), luchando a las órdenes de Alfonso VI.
  • El beso del moro Avengalbón, de Luis Miguel Díaz: cuenta el viaje casi quijotesco, a veces hiperbólico, de Quintín, un empresario seguntino al que seguimos por el Camino del Cid a su paso por Soria y Guadalajara.
  • La estrategia del Cid, de María López Herranz, es un libro sobre las claves del liderazgo empresarial utilizando como guía el Cantar de mío Cid: al fin y al cabo el Cid fue un líder que supo manejar "su empresa" en tiempos de crisis, osea: de adversidad y oportunidades.
  • El penúltimo en llegar ha sido La Tierra de Álvar Fáñez, de Antonio Pérez Henares, una biografía novelada sobre Álvar Fáñez, muy seguida y vinculada, casi hermanada, a la última novedad editorial: Álvar Fáñez, una biografía histórica sobre este personaje escrita por Plácido Ballesteros y ya en las librerías desde hace unos días.

Álvar Fáñez es uno de los personajes más fascinantes
de finales del siglo XI y principios del XII

Estas dos últimas obras nacen con motivo o conmemoración de los 900 años del fallecimiento de Álvar Fáñez, muerto en 1114 durante una reyerta en Segovia. Ambas obras pretenden dar a conocer a un personaje fascinante, secularmente oculto bajo la poderosa sombra del Cid.

La verdad es que la historia del Álvar Fáñez de carne y hueso difiere mucho de esa otra, legendaria, inmortalizada en el Cantar de Mío Cid: aunque efectivamente debía de tener algún vínculo de parentesco con el Cid (quizá era su sobrino), no pudo ser su fiel lugarteniente, al menos no de forma ininterrumpida, ya que Álvar permaneció junto a Alfonso VI y fue uno de sus caballeros castellanos más valiosos, y lo seguiría siendo a la muerte del rey, ya con su hija Urraca gobernando un turbulento reino. Sabemos que Álvar Fáñez entró en Valencia ocho años antes de que lo hiciera el Cid, siempre bajo mandato del rey Alfonso, pero su importancia proviene del papel que jugó en la defensa, frente a los almorávides, de los nuevos territorios conquistados por Alfonso VI, vastísimos, que se extendían por todo el centro peninsular, y cuya capital era Toledo. Es imposible extractar aquí lo que supuso la defensa de Toledo a finales del siglo XI y principios del siglo XII, pero es sin duda una de las historias más apasionantes, y menos conocidas, de nuestra Edad Media.

En fin, lo que ponen de manifiesto todos estos libros, de un modo u otro, y de forma más o menos lograda, es la pervivencia del mito cidiano. Es difícil encontrar otro personaje medieval que persista en nuestro imaginario con tanta fuerza. El Cid está presente en nuestra lengua (la RAE incluye en su diccionario el adjetivo "cidiano" y el sustantivo "tizona"), y también en refranes y en los múltiples topónimos existentes a lo largo de nuestra geografía.

Entre el 3 y el 5 de octubre la ciudad de Burgos
celebra el Fin de Semana Cidiano,
una excusa inmejorable para acercarse a la ciudad que sirvió
de escenario a algunos de los versos más emotivos del Cantar

Otra de sus manifestaciones son las numerosas fiestas locales asociadas, de forma directa o indirecta, por vínculos legendarios o históricos, al Cid. Estoy pensando en las fiestas que anualmente se celebran en Vivar del Cid, Quintanar de la Sierra y Huerta de Rey (Burgos); en Berlanga de Duero (Soria); en Tórtola de Henares y Jadraque (en Guadalajara); El Poyo del Cid, Tramacastilla, y Monforte de Moyuela (en Teruel); o en la ciudad de Valencia, y esto por citar sólo algunas.

Precisamente este fin de semana, entre el 3 y el 5 de octubre, se celebra en Burgos el Fin de Semana Cidiano, que con tanta ilusión preparan diversas asociaciones, y que rememora con distintos eventos y espectáculos el paso literario del Cid por la ciudad de Burgos, camino del destierro. No sabemos cómo sucedió en realidad, pero os aseguro que no pudo ser más intenso que el descrito entre los versos 12 y 233 del Cantar de mío Cid. ¡Estáis todos invitados!