Alojamientos para ciclistas: una oportunidad de negocio en el Camino del Cid

27-02-2014
 
Alberto Luque Cortina
 
Recuerdo que hace diez años, en foros con colegas del sector turístico, incluso del medio rural, aún se veía con extrañeza y cierta suspicacia al "turismo de bicicleta". Desde luego no todo el mundo pensaba igual, pero sí había un cierto convencimiento de que los ciclistas eran "turistas de segunda" que dejaban "poco dinero". ¡Cómo han cambiado las cosas! Hoy, el uso de la bici se ha generalizado; aún más, es una moda, con todo lo bueno y malo que eso conlleva, una moda en crecimiento. También ha cambiado nuestra forma de entender el "turismo".
 
Nosotros siempre hemos confiado en los ciclo-viajeros; de hecho no solemos utilizar el término turista, porque pensamos que quien emprende un viaje al Camino del Cid, con independencia de cómo lo haga, tiene más mentalidad de viajero que de turista: no sólo quiere ver, quiere conocer, quiere entender; está abierto a las oportunidades casuales que pueden surgir, se adapta a los imprevistos y los aprovecha. Eso es viajar, ¿no?
 
Viajar en bicicleta te da la oportunidad
de entrar adecuadamente en contacto con lo que te rodea
 
La velocidad con la que nos movemos en bicicleta permite entrar adecuadamente en contacto con los paisajes y los pueblos por los que vamos pasando. Es realmente una invitación a disfrutar de todo lo que una ruta de estas características puede ofrecerte. El cicloviajero suele ser muy respetuoso y busca una comunicación directa con las personas que se encuentra: este diálogo es también una forma de riqueza, porque las grandes rutas no sólo son artefactos para generar ingresos económicos: hay un plus, que es el enriquecimiento personal, no sólo de quienes viajan sino de quienes reciben a los viajeros. La clave es compartir.
 
Digo esto con el convencimiento que aporta la experiencia, porque nosotros también somos ciclorutistas. Respecto de la cuestión económica, siempre hemos negado la mayor: nunca hemos creído que los ciclistas, o los caminantes, seamos turistas de segunda, al contrario: nuestro modo de viajar requiere más servicios en ruta; en el fondo estamos más "indefensos": una lluvia intensa, por ejemplo, puede obligarnos a finalizar nuestra etapa antes de tiempo; tampoco podemos llevar muchas cosas en nuestras alforjas y nuestras mochilas; en definitiva, nuestra dependencia es mayor.
 
Desde el Camino del Cid apostamos por el ciclorutismo,
¿conocéis nuestras guías, mapas y tracks?
 
Desde el Camino del Cid seguimos apostando por esta forma de viajar: ya sabéis que el año pasado lanzamos la primera edición de nuestras guías para bicis por carreteras secundarias, y este año vamos a lanzar las guías exclusivas para BTT (la información específica para BTT aparece actualmente en las topoguías, mapas y tracks senderistas): vamos a testear las rutas y a señalizar apropiadamente los tramos alternativos.
 
Sabemos que el Camino del Cid tiene un gran potencial para los aficionados a la bici en sus diversas modalidades: es una ruta muy potente, muy atractiva, plagada de sorpresas. Cada vez son más los que eligen esta opción. Mantenemos contacto con muchos de quienes ya la han hecho: nos hablan de sus sensaciones y de las dificultades que han encontrado. Uno de los temas de los que nos hablan es de los alojamientos rurales.
 
Tengo un alojamiento: ¿qué puedo hacer para diferenciarme
ofreciendo servicios a los cicloturistas?
 
La crisis actual ha llevado a muchos hosteleros y dueños de alojamientos rurales a apretarse el cinturón. En realidad la crisis debería servir para inventar o encontrar nuevas alternativas, y creemos que la atención a los cicloturistas podría ser una de ellas: si resulta que estamos teniendo un incremento de viajeros en bici, ¿no sería interesante adaptar nuestros alojamientos para que se sientan más cómodos? ¿Podríamos ofrecerles algún servicio que nos diferenciara y enriqueciera nuestra oferta? La respuesta es clara y rotundamente , de hecho ya hay casas rurales que han tomado este camino e incluso empresas que ofrecen asesoramiento y certificaciones de calidad. Ya lo apuntamos en nuestro Caminando de octubre de 2013.
 
¿Qué puedo hacer para ofrecer esos servicios
y cuánto me va a costar?
 
La pregunta, si tienes un hotel o una casa rural es: ¿qué puedo hacer para ofrecer esos servicios, en qué consisten y cuánto me va a costar?
 
Bueno, lo primero es informarse: en internet o directamente preguntando a algún conocido que sea aficionado a la bici. También podéis consultarnos a nosotros.
 
Lo segundo es creérselo. Si te gusta la bici ya tienes mucho "andado". En caso contrario no mires sólo las posibilidades comerciales sino también todo lo que hay detrás, la filosofía de esta forma diferente de viajar.
 
A continuación es interesante plantearse qué reformas o modificaciones deberías hacer. A lo mejor no es necesaria ninguna, y no tienen por qué ser muy costosas. ¿Qué requerimos los ciclistas? Lo primero, un lugar seguro para guardar la bici: después de hacerte una panzada de kilómetros y aún con el "traje de faena" es incómodo tener que estar esperando media hora hasta que nos encuentran un lugar para dejarla, así como "haciéndonos un favor". El sitio, cerrado y cubierto, tiene que ser seguro: hay gente para todo, y hay bicis que cuestan más que un utilitario (la mía desde luego que no, pero me fastidiaría igual encontrarme el candado en el suelo).
 
Lo siguiente es algo tan simple como... una manguera: una forma y un lugar para poder limpiar la suciedad o el barro que podemos haber acumulado a lo largo del día.
 
En tercer lugar, disponer de una caja de herramientas y algunos repuestos básicos. Aunque solemos llevar nuestras herramientas, siempre los hay despistados (yo mismo), y nunca está de más ofrecer este servicio: desde llaves allen a un botecito de aceite pasando por unos parches, lo que creáis oportuno, ya veréis que puede ser muy barato.
 
También es interesante que recopiléis toda la información de la zona útil para ciclistas en una pequeña biblioteca: alguna guía de ciclo-rutas por los alrededores, la posibilidad de acceder a mapas o tracks, folletos, una referencia de talleres y tiendas de bici cercanos si los hay... Hay alojamientos que ofrecen menús especializados (esto suena muy sofisticado, pero en realidad es una dieta básica basada en hidratos de carbono, osea, pasta: vale la pena informarse bien sobre esto, aunque a muchos nos vaya más un buen guiso de caza...); también se puede disponer de una pequeña reserva de bebidas y barritas energéticas para venta... Y desde ahí a todo lo que te permita tu imaginación y tu cuenta bancaria. Lo importante es que aquello que puedas ofrecer en tu establecimiento, desde la propuesta más sencilla y económica a la más sofisticada, sea eficaz. El coste puede ser realmente muy bajo. A lo mejor ya estás en disposición de ofrecer esos servicios y simplemente no te lo habías planteado.
 
Nosotros lo daremos a conocer
a nuestros ciclo-viajeros
 
Desde aquí te animamos a que al menos lo pienses. Si tienes un alojamiento en el Camino del Cid, ya seas o no punto de sellado del salvoconducto, y puedes ofrecer, o ya lo haces, servicios a los ciclistas o tienes alguna iniciativa similar, ponte en contacto con nosotros a través de nuestro correo electrónico y nos encargaremos de darlos a conocer a nuestros viajeros.
 
En fin, ya sabéis que, si necesitáis cualquier cosa, nos encontrareis caminando.