Aunque Mecerreyes mantiene una saludable armonía arquitectónica propia de los pueblos castellanos de la zona, en cuyas fachadas se alterna la piedra de sillería y la mampostería, apenas quedan restos medievales, más allá de sus historias y tradiciones, su paisaje y, escultóricamente, su pila bautismal, del siglo XII. Esta pila románica está decorada con arcada ciega de medio punto coronada por una doble cenefa. La existencia de la pila indica que posiblemente la actual iglesia de San Martín (siglos XVI y XVII) fuera construida sobre otra anterior románica. Aunque no existe documentación que testimonie el paso del Cid por Mecerreyes, lo cierto es que para acercarse a la importante villa de Covarrubias el mejor modo era hacerlo por el Camino Real de Valencia, también llamado de Cuenca, ya documentado por Villuga en el siglo XVI. Los habitantes de Mecerreyes, en todo caso, han levantado a la salida de la población, en dirección a Covarrubias, una imponente escultura cidiana, obra del artista guileto Ángel Gil Cuevas, sin duda la escultura más alta del Cid hasta la fecha, pues alcanza una altura total de 7 metros (1 metro para la base, 4,50 metros de escultura y 1,50 metros de prolongación de la lanza).
Mecerreyes se halla cerca de Covarrubias, al pie de la Sierra de Las Mamblas, un pintoresco paisaje donde hay una interesante población de rapaces, entre ellas el águila real. El PRC - BU 118 te lleva, a través de montes de encinas, pinos y enebros, hasta los pies del Alto de Castillejo, en un recorrido de 17 km que comienza y termina en Mecerreyes.
El pasado de Mecerreyes se encarna todos los años de forma lúdica en la popular fiesta del Gallo de Carnaval o Corrida del Gallo. Si te encuentras cerca de la localidad el domingo de Carnaval, el domingo anterior al Miércoles de Ceniza, puedes disfrutar de esta fiesta tradicional de origen pagano, en el que los guiletos, especialmente los jóvenes, muestran su habilidad para correr con un gallo sin recibir ningún golpe de sus adversarios, una fiesta en la que son protagonistas personajes como el rey Niño o el Zamarraco, o las propias personalidades imaginarias que se construyen con disfraces inspirados en la costumbre secular y donde se utilizan materiales tradicionales, como esparto, huesos, pieles, hasta hojas de roble.
Información práctica:
Rev (PAB): 28.06.10